{"id":13314,"date":"2019-11-28T13:21:21","date_gmt":"2019-11-28T13:21:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/?p=13314"},"modified":"2019-12-10T12:27:53","modified_gmt":"2019-12-10T12:27:53","slug":"dos-historias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/dos-historias\/","title":{"rendered":"Dos historias"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Hoy trabajamos con dos microrrelatos que narran las historias ficticias (o no) de mujeres v\u00edctimas de violencia de g\u00e9nero, Ana y Lola. Leemos los fragmentos de cada una y el grupo de participantes elige, mediante votaci\u00f3n,  una de ellas. Despu\u00e9s, divididos en tres grupos, trabajamos una continuaci\u00f3n de cada historia (con o sin final cerrado) y una serie de ideas o conceptos importantes que se tratan en la historia. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En este caso se habla de los sentimientos y situaciones que llevan a la indefensi\u00f3n de estas mujeres; las estrategias del maltratador para reducirlas; qu\u00e9 situaciones o hechos act\u00faan como detonantes para el cambio&#8230; <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Cada grupo recoge sus ideas y las expone al resto junto con el final o continuaci\u00f3n del relato, eligi\u00e9ndose de nuevo por votaci\u00f3n uno de los propuestos. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En este sesi\u00f3n es elegido el microrrelato \u00abLola\u00bb y este final elaborado por uno de los grupos: <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Tras la denuncia en comisar\u00eda se inicia un protocolo de protecci\u00f3n y atenci\u00f3n y Lola entra en una casa de acogida. Se siente segura y comprendida por otras mujeres que han pasado por lo mismo. Pese a haber denunciado a su pareja \u00e9sta le sigue acosando por lo que aumenta la presi\u00f3n hacia \u00e9l, que termina suicid\u00e1ndose por lo que Lola al fin queda libre para siempre\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2>Ana<\/h2>\n\n\n\n<p>En la calle llueve, es de noche y hace fr\u00edo; y a nadie le importa una mierda. Anita, se fuma un cigarrillo y llora apoyada en un portal. \u00abSi tan s\u00f3lo hubiese cogido una chaqueta\u00bb, piensa con la primera calada. En la segunda se arrepiente de haber dado un portazo al salir. A la tercera, ya empieza a odiarse. \u00abSe acab\u00f3\u00bb. Anita tiembla y fuma una calada que vale por dos. Entonces tose y el pecho le duele. Al cabo de un par de fumadas m\u00e1s, con la und\u00e9cima calada deja de llorar. Anita tira el cigarro y se sujeta la mu\u00f1eca esguinzada. A trompicones y sin nadie a quien le importe una mierda por primera vez Ana se va. <\/p>\n\n\n\n<h2><strong>Lola<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p> Lola se peinaba por las ma\u00f1anas, tomaba dos caf\u00e9s largos y una aspirina, y comenzaba su rutina.&nbsp;Viv\u00eda en un apartamento con la misma persona desde hac\u00eda seis a\u00f1os. Seis a\u00f1os casi iguales.&nbsp;Al coger el autob\u00fas, con \u00abInsurrecci\u00f3n\u00bb sonando en sus o\u00eddos, se acord\u00f3 de la \u00faltima vez que fue a ver cantar a Manolo Garc\u00eda.&nbsp;Por aquel entonces \u00e9l todav\u00eda tocaba con \u00abEl \u00faltimo de la fila\u00bb, y muy a su pesar descubri\u00f3 que algo parec\u00eda pellizcarle el alma al sorprenderse recordando a una mujer tan distinta a la que ahora ve\u00eda reflejada en la ventanilla. Una mujer libre, risue\u00f1a, so\u00f1adora. Una futura enfermera con ganas de viajar, de aprender y de vivir.&nbsp;Se arrepinti\u00f3 de haberse frotado la cara para secar la l\u00e1grima rebelde que hab\u00eda escapado de la c\u00e1rcel de sus ojos, pues ahora la manga del jersey blanco se hab\u00eda te\u00f1ido del color marr\u00f3n, estaba manchada de maquillaje. Y su mejilla se descubr\u00eda amoratada.&nbsp;Lola trabajaba en la planta de UVI del Hospital de La Princesa, pero ese martes en lugar de tomar la ruta habitual, hinch\u00f3 bien los pulmones antes de girar a la izquierda en la calle de Juan Bravo.&nbsp;Agitada, baj\u00f3 las escaleras de la comisar\u00eda, denuncia en mano, mientras tecleaba el n\u00famero de su hermana.&nbsp;En una ma\u00f1ana h\u00fameda, hu\u00eda de Madrid, lejos de su vida monstruosa. De ese hombre monstruoso. Algo m\u00e1gico habr\u00eda dictaminado el estribillo: \u00abMe siento hoy como un halc\u00f3n, llamado a las filas de la insurrecci\u00f3n\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>*Microrrelatos extra\u00eddos del blog San Javier contra la violencia de g\u00e9nero <a href=\"http:\/\/sanjaviercontralaviolenciadegenero.blogspot.com\/\">http:\/\/sanjaviercontralaviolenciadegenero.blogspot.com\/<\/a> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy trabajamos con dos microrrelatos que narran las historias ficticias (o no) de mujeres v\u00edctimas de violencia de g\u00e9nero, Ana y Lola. Leemos los fragmentos de cada una y el grupo de participantes elige, mediante votaci\u00f3n, una de ellas. Despu\u00e9s, divididos en tres grupos, trabajamos una continuaci\u00f3n de cada historia (con o sin final cerrado) y una serie de ideas o conceptos importantes que se tratan en la historia. 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Ana En la calle llueve, es de noche y hace fr\u00edo; y a nadie le importa una mierda. Anita, se fuma un cigarrillo y llora apoyada en un portal. \u00abSi tan s\u00f3lo hubiese cogido una chaqueta\u00bb, piensa con la primera calada. En la segunda se arrepiente de haber dado un portazo al salir. A la tercera, ya empieza a odiarse. \u00abSe acab\u00f3\u00bb. Anita tiembla y fuma una calada que vale por dos. Entonces tose y el pecho le duele. Al cabo de un par de fumadas m\u00e1s, con la und\u00e9cima calada deja de llorar. Anita tira el cigarro y se sujeta la mu\u00f1eca esguinzada. A trompicones y sin nadie a quien le importe una mierda por primera vez Ana se va. Lola Lola se peinaba por las ma\u00f1anas, tomaba dos caf\u00e9s largos y una aspirina, y comenzaba su rutina.&nbsp;Viv\u00eda en un apartamento con la misma persona desde hac\u00eda seis a\u00f1os. Seis a\u00f1os casi iguales.&nbsp;Al coger el autob\u00fas, con \u00abInsurrecci\u00f3n\u00bb sonando en sus o\u00eddos, se acord\u00f3 de la \u00faltima vez que fue a ver cantar a Manolo Garc\u00eda.&nbsp;Por aquel entonces \u00e9l todav\u00eda tocaba con \u00abEl \u00faltimo de la fila\u00bb, y muy a su pesar descubri\u00f3 que algo parec\u00eda pellizcarle el alma al sorprenderse recordando a una mujer tan distinta a la que ahora ve\u00eda reflejada en la ventanilla. Una mujer libre, risue\u00f1a, so\u00f1adora. Una futura enfermera con ganas de viajar, de aprender y de vivir.&nbsp;Se arrepinti\u00f3 de haberse frotado la cara para secar la l\u00e1grima rebelde que hab\u00eda escapado de la c\u00e1rcel de sus ojos, pues ahora la manga del jersey blanco se hab\u00eda te\u00f1ido del color marr\u00f3n, estaba manchada de maquillaje. 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