{"id":16261,"date":"2020-01-23T13:00:00","date_gmt":"2020-01-23T13:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/?p=16261"},"modified":"2020-02-10T23:38:42","modified_gmt":"2020-02-10T23:38:42","slug":"el-principe-y-la-golondrina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/el-principe-y-la-golondrina\/","title":{"rendered":"El pr\u00edncipe y la golondrina"},"content":{"rendered":"\n<p><em>La din\u00e1mica que se propone tras la lectura del cuento es:<\/em><\/p>\n\n\n\n<ol><li><em>Hablar sobre el APEGO SANO O INSANO (Qu\u00e9 entienden y de qu\u00e9 manera) <\/em><\/li><li><em>IDENTIFICAR palabras que imponen SOBRE el otro  <\/em><\/li><li><em>CONCLUSI\u00d3N FINAL <\/em><\/li><\/ol>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El pr\u00edncipe pasaba los d\u00edas mirando por la ventana a la espera de que algo sucediera. Solamente le quedaba un sirviente que se encargaba de hacer las compras y mantener limpio el castillo.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00abQu\u00e9 vida m\u00e1s aburrida\u00bb,\nsuspiraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ma\u00f1ana de abril, una golondrina se\npos\u00f3 en el alf\u00e9izar de su ventana. \n<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00abOh\u00bb, \u00abqu\u00e9 peque\u00f1a y delicada\ncriatura\u00bb. \n<\/p>\n\n\n\n<p>La golondrina le dedic\u00f3 una breve\nmelod\u00eda y se fue. \u00c9l qued\u00f3 maravillado: su canto le pareci\u00f3 el\nm\u00e1s hermoso del mundo y su plumaje el m\u00e1s original. \u00a1Un ser \u00fanico!<\/p>\n\n\n\n<p>La golondrina volvi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de entonces, el pr\u00edncipe\naguardaba impaciente su regreso. Lleg\u00f3 el esperado d\u00eda y la\ngolondrina volvi\u00f3 a cantarle otra canci\u00f3n. Se sinti\u00f3 realmente\nafortunado.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00ab\u00bfTendr\u00e1 fr\u00edo?\u00bb, \n<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera vez que el p\u00e1jaro regres\u00f3,\nel pr\u00edncipe se preocup\u00f3 por si pasaba hambre. Los d\u00edas siguientes,\nse dedic\u00f3 a construir una casita para la golondrina. Mand\u00f3 a su\nsirviente a comprar maderas y clavos y cazar insectos. Finalmente,\ntras varios torpes intentos, termin\u00f3 por exigirle que construyera\ntambi\u00e9n la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro le puso los insectos y agua,\nadem\u00e1s de unas telas de seda a modo de cama. Cuando vio c\u00f3mo se\nposaba sobre el alf\u00e9izar le acerc\u00f3 su habit\u00e1culo y disfrut\u00f3\nviendo como beb\u00eda agua y daba buen provecho de la comida que le\nhab\u00eda preparado. \n<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00ab\u00bfTe gustan estos insectos, mi dulce\ngolondrina?\u00bb, \u00abLos cac\u00e9 para ti\u00bb, \n<\/p>\n\n\n\n<p>La golondrina alz\u00f3 su vuelo, y march\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, al pr\u00edncipe, le invadi\u00f3 la\nansiedad, \u00bfY si no regresaba nunca? \u00bfY si encontraba otra morada\nmejor en la que cobijarse? Quiz\u00e1 otros pr\u00edncipes construyeran\nmejores casas o cazaran ellos mismos los insectos. No pod\u00eda\npermitirlo. \u00a1No exist\u00eda una golondrina igual en el mundo!<\/p>\n\n\n\n<p>El pr\u00edncipe pas\u00f3 dos d\u00edas sin dormir\nni pensar en otra cosa hasta que decidi\u00f3 emplear el tiempo de espera\nfabricando una puerta con candado para la diminuta casa. La\ngolondrina -como siempre- volvi\u00f3 y cuando entr\u00f3 para probar la\ncomida, el pr\u00edncipe la encerr\u00f3. \n<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00abTe amo\u00ab, \u00abconmigo no te faltar\u00e1\nnunca m\u00e1s comida ni agua, ni tendr\u00e1s fr\u00edo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Un poco confundida, la golondrina se\ndej\u00f3 llevar al principio por la comodidad. Disfrutaba del calor de\nsu hogar y de disponer de comida a su alcance sin tener que husmear\nentre las plantaciones hasta conseguirla.<\/p>\n\n\n\n<p>El pr\u00edncipe coloc\u00f3 la jaula en su\nmesita de noche para saludarla cada ma\u00f1ana acarici\u00e1ndole la cabeza.\n<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00abEres mi golondrina, c\u00e1ntame una\ncanci\u00f3n, linda\u00bb, \n<\/p>\n\n\n\n<p>La golondrina, pensaba que no estaba\ntan mal esa vida, Y cantaba. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Pero con el tiempo su m\u00fasica se fue\napagando, hasta que enmudeci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfYa no cantas? -le pregunt\u00f3 el\npr\u00edncipe, extra\u00f1ado.- Me hac\u00edas feliz cuando cantabas.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mi canto estaba inspirado en el fluir\ndel r\u00edo, el sonido del viento en los \u00e1rboles, el reflejo de la luna\nen las rocas de la monta\u00f1a. Yo alegre te lo tra\u00eda, pero ahora en\nesta jaula no encuentro nada sobre lo que cantar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Lo hago porque te quiero -dec\u00eda el\npr\u00edncipe.- Es peligroso que vueles por ah\u00ed t\u00fa sola. \u00bfY si tienes\nun accidente?, \u00bfy si no encuentras comida?, \u00bfy si te dispara un\ncazador?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQui\u00e9n?, \u00bfqu\u00e9 es un cazador?\n-cuestionaba ella.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo te cuido y protejo, aqu\u00ed est\u00e1s a\nsalvo de todo peligro.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda el pr\u00edncipe se despert\u00f3\nsobresaltado. Fue a acariciar a la golondrina y la encontr\u00f3 muerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Presa de la ira busc\u00f3 a su sirviente y\nle despidi\u00f3 porque, sin duda, alguno de los insectos que \u00e9l hab\u00eda\ncazado la hab\u00eda matado. El hecho de haber encontrado un culpable no\nreconfort\u00f3 al pr\u00edncipe, que se sinti\u00f3 a\u00fan m\u00e1s solo y desvalido\nque antes de que apareciera la golondrina. Hasta que otra se pos\u00f3 en\nla ventana y le cant\u00f3 una canci\u00f3n: la m\u00e1s bonita que jam\u00e1s hab\u00eda\nescuchado<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La din\u00e1mica que se propone tras la lectura del cuento es: Hablar sobre el APEGO SANO O INSANO (Qu\u00e9 entienden y de qu\u00e9 manera) IDENTIFICAR palabras que imponen SOBRE el otro CONCLUSI\u00d3N FINAL El pr\u00edncipe pasaba los d\u00edas mirando por la ventana a la espera de que algo sucediera. Solamente le quedaba un sirviente que se encargaba de hacer las compras y mantener limpio el castillo. -\u00abQu\u00e9 vida m\u00e1s aburrida\u00bb, suspiraba. Una ma\u00f1ana de abril, una golondrina se pos\u00f3 en el alf\u00e9izar de su ventana. -\u00abOh\u00bb, \u00abqu\u00e9 peque\u00f1a y delicada criatura\u00bb. La golondrina le dedic\u00f3 una breve melod\u00eda y se fue. \u00c9l qued\u00f3 maravillado: su canto le pareci\u00f3 el m\u00e1s hermoso del mundo y su plumaje el m\u00e1s original. \u00a1Un ser \u00fanico! La golondrina volvi\u00f3. A partir de entonces, el pr\u00edncipe aguardaba impaciente su regreso. Lleg\u00f3 el esperado d\u00eda y la golondrina volvi\u00f3 a cantarle otra canci\u00f3n. Se sinti\u00f3 realmente afortunado. &#8211; \u00ab\u00bfTendr\u00e1 fr\u00edo?\u00bb, La tercera vez que el p\u00e1jaro regres\u00f3, el pr\u00edncipe se preocup\u00f3 por si pasaba hambre. Los d\u00edas siguientes, se dedic\u00f3 a construir una casita para la golondrina. Mand\u00f3 a su sirviente a comprar maderas y clavos y cazar insectos. Finalmente, tras varios torpes intentos, termin\u00f3 por exigirle que construyera tambi\u00e9n la casa. Dentro le puso los insectos y agua, adem\u00e1s de unas telas de seda a modo de cama. Cuando vio c\u00f3mo se posaba sobre el alf\u00e9izar le acerc\u00f3 su habit\u00e1culo y disfrut\u00f3 viendo como beb\u00eda agua y daba buen provecho de la comida que le hab\u00eda preparado. -\u00ab\u00bfTe gustan estos insectos, mi dulce golondrina?\u00bb, \u00abLos cac\u00e9 para ti\u00bb, La golondrina alz\u00f3 su vuelo, y march\u00f3. Entonces, al pr\u00edncipe, le invadi\u00f3 la ansiedad, \u00bfY si no regresaba nunca? \u00bfY si encontraba otra morada mejor en la que cobijarse? Quiz\u00e1 otros pr\u00edncipes construyeran mejores casas o cazaran ellos mismos los insectos. No pod\u00eda permitirlo. \u00a1No exist\u00eda una golondrina igual en el mundo! El pr\u00edncipe pas\u00f3 dos d\u00edas sin dormir ni pensar en otra cosa hasta que decidi\u00f3 emplear el tiempo de espera fabricando una puerta con candado para la diminuta casa. La golondrina -como siempre- volvi\u00f3 y cuando entr\u00f3 para probar la comida, el pr\u00edncipe la encerr\u00f3. -\u00abTe amo\u00ab, \u00abconmigo no te faltar\u00e1 nunca m\u00e1s comida ni agua, ni tendr\u00e1s fr\u00edo\u00bb. Un poco confundida, la golondrina se dej\u00f3 llevar al principio por la comodidad. Disfrutaba del calor de su hogar y de disponer de comida a su alcance sin tener que husmear entre las plantaciones hasta conseguirla. El pr\u00edncipe coloc\u00f3 la jaula en su mesita de noche para saludarla cada ma\u00f1ana acarici\u00e1ndole la cabeza. -\u00abEres mi golondrina, c\u00e1ntame una canci\u00f3n, linda\u00bb, La golondrina, pensaba que no estaba tan mal esa vida, Y cantaba. Pero con el tiempo su m\u00fasica se fue apagando, hasta que enmudeci\u00f3. -\u00bfYa no cantas? -le pregunt\u00f3 el pr\u00edncipe, extra\u00f1ado.- Me hac\u00edas feliz cuando cantabas. -Mi canto estaba inspirado en el fluir del r\u00edo, el sonido del viento en los \u00e1rboles, el reflejo de la luna en las rocas de la monta\u00f1a. Yo alegre te lo tra\u00eda, pero ahora en esta jaula no encuentro nada sobre lo que cantar. \u2013Lo hago porque te quiero -dec\u00eda el pr\u00edncipe.- Es peligroso que vueles por ah\u00ed t\u00fa sola. \u00bfY si tienes un accidente?, \u00bfy si no encuentras comida?, \u00bfy si te dispara un cazador? -\u00bfQui\u00e9n?, \u00bfqu\u00e9 es un cazador? -cuestionaba ella. -Yo te cuido y protejo, aqu\u00ed est\u00e1s a salvo de todo peligro. Un d\u00eda el pr\u00edncipe se despert\u00f3 sobresaltado. Fue a acariciar a la golondrina y la encontr\u00f3 muerta. Presa de la ira busc\u00f3 a su sirviente y le despidi\u00f3 porque, sin duda, alguno de los insectos que \u00e9l hab\u00eda cazado la hab\u00eda matado. El hecho de haber encontrado un culpable no reconfort\u00f3 al pr\u00edncipe, que se sinti\u00f3 a\u00fan m\u00e1s solo y desvalido que antes de que apareciera la golondrina. Hasta que otra se pos\u00f3 en la ventana y le cant\u00f3 una canci\u00f3n: la m\u00e1s bonita que jam\u00e1s hab\u00eda escuchado<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":16263,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2,1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16261"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16261"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16261\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16921,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16261\/revisions\/16921"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16263"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}