{"id":3242,"date":"2016-10-26T14:03:02","date_gmt":"2016-10-26T14:03:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/?p=3242"},"modified":"2016-11-03T22:17:28","modified_gmt":"2016-11-03T22:17:28","slug":"las-cinco-del-sotano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/las-cinco-del-sotano\/","title":{"rendered":"Las cinco del sotano"},"content":{"rendered":"<p><em>El impacto que supone un cambio en el entorno f\u00edsico y social, las expectativas\u00a0y lo realmente logrado, la capacidad de adaptaci\u00f3n frente a las m\u00faltiples dificultades y\/o posibles se\u00f1ales de fatalidad, el poder de la uni\u00f3n de fuerzas frente a la tiran\u00eda, el despertar de las pasiones, el triunfo de la amistad, del bien frente al mal&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Se representan situaciones concretas que describen personalidades (impasibilidad y cambio de actitud de la monja) y algunos momentos cr\u00edticos (insistencia en la b\u00fasqueda infructuosa del dinero, desesperaci\u00f3n en la solicitud de asilo de las jovencitas) en la historia\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Erase una vez, una jovencita de 18 a\u00f1os, que viv\u00eda en un pueblo de Navarra, despu\u00e9s de acabar el instituto, y como hac\u00eda casi todo el mundo en el pueblo, tuvo que emigrar a la gran ciudad, para poder seguir estudiando lo que a ella le gustaba. Su destino la llevo a Zaragoza. Un buen d\u00eda su madre y ella decidieron coger un tren y presentarse en la capital Aragonesa, en busca de un sitio donde poder alojarse, durante el tiempo que duraran sus estudios.<\/p>\n<p>Por recomendaci\u00f3n de una monja amiga de su madre, acudieron a visitar una residencia de religiosas.<\/p>\n<p>Al llegar a la residencia de Las Reparadoras, que as\u00ed se llama la congregaci\u00f3n. Les atendi\u00f3 una dulce monjita que les ense\u00f1o todo el centro, en \u00e9l visitaron, unas grandes habitaciones individuales, unos salones de estudio maravillosos, una biblioteca sin libros, un gran comedor, y alguna habitaci\u00f3n doble. La madre y la hija maravilladas por el sitio, decidieron que este era el lugar para quedarse, as\u00ed que hablaron con la madre superiora y el padre cucharon, para formalizar la reserva de la plaza. \u00bfPero cu\u00e1l fue su sorpresa? Que el precio que ten\u00edan que pagar era demasiado elevado para poder soportarlo con la econom\u00eda familiar. Triste y apenadas la madre y la hija salieron por la puerta. Entonces la dulce monjita las llam\u00f3. Resulta que tenemos una habitaci\u00f3n comunitaria. Pero para poder acceder a ella, ten\u00edan que prestar alg\u00fan peque\u00f1o servicio a la congregaci\u00f3n, a cambio le descontar\u00edan un 50% del precio del alojamiento. As\u00ed que madre e hija saltaron de alegr\u00eda y accedieron a ello muy ilusionadas. Muy contentas salieron en busca de un cajero para poder formalizar el primer pago. Recorrieron varias calles del centro en busca de un cajero, despu\u00e9s de estar dando vueltas y vueltas, llegaron a uno en el cual no ten\u00eda dinero suficiente para darles. En lugar de pensar que era una se\u00f1al del destino, siguieron en busca de otro banco, que les diera dinero.<\/p>\n<p>Los d\u00edas previos al traslado, la joven estuvo guardando en cajas, todas las pertenencias que pensaba que le serian \u00fatiles en su nueva aventura.<\/p>\n<p>Por fin llego el gran d\u00eda, la joven dejo su peque\u00f1o pueblo, acompa\u00f1ada en el camino, por su hermano mayor, que conduc\u00eda el coche en el que llevaba todas las cajas llenas de ilusiones.<\/p>\n<p>Cuando llegaron a la residencia, cu\u00e1l fue su sorpresa al descubrir que la habitaci\u00f3n comunal, era en realidad un cuarto mugriento y sombr\u00edo en lo m\u00e1s hondo del s\u00f3tano de la residencia. Se despidi\u00f3 de su hermano, Despu\u00e9s se instalo y empez\u00f3 a conocer a sus nuevas compa\u00f1eras. Al cabo de un rato la dulce monjita reuni\u00f3 a las cinco chicas que se alojaban en el s\u00f3tano. All\u00ed en una habitaci\u00f3n l\u00fagubre, que ten\u00edan preparada para que pudieran estudiar, y que no se pod\u00eda comparar con las grandes y luminosas salas de estudio que les hab\u00edan mostrado en su vista previa, comenzaron a asignarles las tareas que iban a desempe\u00f1ar cada una de ellas.<\/p>\n<p>Una de las chicas, Mar\u00eda, tuvo mucha suerte, y solo se encargaba de limpiar un peque\u00f1o despacho, que utilizaban como aula de tutor\u00eda. Al resto, sin embargo, les toc\u00f3 adem\u00e1s de limpiar todos los d\u00edas unas aulas inmensas, tambi\u00e9n deb\u00edan recoger y fregar los platos de todas las residentes y hacerse cargo de la porter\u00eda durante las horas de rezo de las Hermanas Reparadoras.<\/p>\n<p>La primera noche, la t\u00edmida jovencita, casi no hablo con nadie, estuvo toda la noche en aquella gran habitaci\u00f3n llena de literas, pensando como serian sus nuevas compa\u00f1eras. Por la ma\u00f1ana todas se levantaron juntas a desayunar. Por supuesto ten\u00edan que madrugar m\u00e1s que el resto, ya que a primera hora de la ma\u00f1ana, se produc\u00eda el rezo matutino. Durante el desayuno entablo conversaci\u00f3n con una de sus compa\u00f1eras de habitaci\u00f3n. Se llamaba Susana, una rubia de ojos azules, turolense, que ya llevaba m\u00e1s de un a\u00f1o en la residencia. Cuando la conversaci\u00f3n se estaba poniendo interesante, las interrumpi\u00f3 Mar\u00eda, para recordarles que ten\u00edan que recoger los vasos. \u00abVaya borde\u00bb pens\u00f3 nuestra protagonista. Julia, una ni\u00f1a de 16 a\u00f1os de Tarazona, se levant\u00f3 sin mediar palabra y se puso a recoger. As\u00ed se pasaron las primeras semanas.<\/p>\n<p>La Navarrica, se hizo muy amiga de Mar\u00eda, as\u00ed se entero que era la sobrina de la que al principio, nos hab\u00eda parecido una maravillo monjita, que en realidad era una persona, autoritaria y d\u00e9spota, claro est\u00e1, a su sobrina no le hac\u00eda trabajar como al resto. Por lo que Susana, que era la que m\u00e1s tiempo llevaba all\u00ed, protestaba todos los d\u00edas, Miriam, que era la quinta chica del s\u00f3tano, la intentaba calmar, pero a Susana no le gustaban las injusticias y por eso comenz\u00f3 a hacerle la vida imposible a Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dos meses, la situaci\u00f3n se hizo tan insoportable que Mar\u00eda tuvo que dejar la residencia, lo que llevo a la ira de su t\u00eda, que en lugar de hacer trabajar a todas por igual, mando doble trabajo a Susana y a nuestra Navarrica.<\/p>\n<p>Lo que la monja no se imaginaba, que por m\u00e1s que las mandaba trabajar y limpiar lugares tenebrosos, en ese s\u00f3tano l\u00fagubre se estaba forjando, una amistad que durar\u00eda a\u00f1os. Cuanta m\u00e1s maldad hacia la religiosa, mas unidas estaban las chicas, en su lucha contra ella, lleg\u00e1ndose a llamar, \u201clas chicas del s\u00f3tano\u201d.<\/p>\n<p>Poco a poco, las cuatro integrantes del s\u00f3tano, iban conquistando el coraz\u00f3n de las otras religiosas, las cuales les apoyaban cada d\u00eda m\u00e1s. Eso mismo pas\u00f3 con las otras integrantes de la residencia, que incluso llegaron a ayudarles a realizar sus tareas.<\/p>\n<p>Cuando llego la navidad, Susana y nuestra Navarrica, se hicieron inseparables. Por aquella \u00e9poca era el cumplea\u00f1os de nuestra Navarrica, por lo que Susana decidi\u00f3 organizarle una fiesta sorpresa, junto con el resto de sus compa\u00f1eras. Estuvieron d\u00edas preparando su gran fiesta. Hubo incluso alguna religiosa que dio ideas de d\u00f3nde se podr\u00eda celebrar la fiesta, era el lugar m\u00e1s alejado de la habitaci\u00f3n, de la que era entonces su religiosa m\u00e1s odiada. As\u00ed no tendr\u00edan problemas para poder celebrarla. Pero cuando la fiesta estaba en su mejor momento, se presento silenciosa y sagazmente, arruinando as\u00ed el gran momento que se estaba dando. Como las chicas estaban con ganas de fiesta, decidieron salir a terminar de celebrar el cumplea\u00f1os por la ciudad. Se lo estaban pasando tan bien, que olvidaron, de llegar a tiempo al cierre de puertas. As\u00ed que se encontraron con la residencia cerrada y sin poder entrar hasta el d\u00eda siguiente a las 8 de la ma\u00f1ana. Cuando cerraron los bares, temblorosas por el fr\u00edo, decidieron cobijarse en un portal que en esos momentos estaba abierto. Lo que pretend\u00eda ser una gran fiesta, se convirti\u00f3 en una odisea, en la que adem\u00e1s de pasar fr\u00edo y sue\u00f1o, ten\u00edan mucho hambre. Sin poder aguantar el temblor que les produc\u00eda el fr\u00edo en el cuerpo, empezaron a aporrear la puerta de la residencia a eso de las 7 de la ma\u00f1ana, al conocer el horario de las monjas, sab\u00edan que a esas horas ya estaban despiertas. Despu\u00e9s de mucho insistir, fue la madre superiora la que se apiado de ellas y les dejo entrar, no sin antes, tener que \u00a0soportar una buena rega\u00f1ina.<\/p>\n<p>Los d\u00edas transcurr\u00edan entres risas, trabajos, clases\u2026 Un d\u00eda festivo, se present\u00f3 un grupo de la tuna que ameniz\u00f3 la tarde, con bailes, conatos\u2026, siempre ante la mirada inquisidora de la fat\u00eddica monja.<\/p>\n<p>En la primavera las fueron a visitar\u00a0 unos apuestos y elegantes j\u00f3venes de la academia general militar. Esos peque\u00f1os truhanes pretend\u00edan invitarlas a una fiesta, en que la cual las muchachas inocentes, solo tendr\u00edan que pagar su entrada, esto les daba derecho a bailar y divertirse toda la noche juntos. Como no, ah\u00ed\u00a0estaba nuestra odiada monja impidiendo que las jovencitas pudieran caer en las garras de esos apuestos muchachuelos, por lo que les prohibi\u00f3 ir a la fiesta, poniendo como excusa que ese d\u00eda se cerrar\u00eda la residencia antes. Hecho que alguna jovencita no entend\u00eda, pero que con el tiempo y m\u00e1s que les pesara, le dar\u00edan la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los ex\u00e1menes de junio y como una casualidad m\u00e1s de la vida, la congregaci\u00f3n de Las Reparadoras hac\u00eda 75 a\u00f1os de vida, por lo que en este caso, fueron ellas las que montaron una gran fiesta para todos sus feligreses, y esta vez s\u00ed, todas las jovencitas que en esa \u00e9poca estaban en la residencia fueron invitadas al evento. En esa fiesta estaban las personas m\u00e1s importantes de la ciudad, pero nuestras jovencitas, se hicieron amigas de los camareros de dicha fiesta. Ellos muy amablemente, fueron dejando bebida y comida escondida en el s\u00f3tano, donde conviv\u00edan en ese momento las cuatro muchachas. Cuando la fiesta oficial se acab\u00f3, comenz\u00f3 una fiesta m\u00e1s privada y alocada en los s\u00f3tanos de aquella residencia de jovencitas. Todas las muchachas bajaron a celebrar el final de curso y el comienzo de las vacaciones. Aquella noche de desenfreno y locura no fue interrumpida por ning\u00fan ente de negro y fue recordada por cada una de nuestras protagonistas con cari\u00f1o. De ah\u00ed naci\u00f3 una amistad que todav\u00eda perdura hoy. De la \u201camigable\u201d monja que siempre estaba detr\u00e1s de las puertas donde se encontraban nuestras chicas, nunca m\u00e1s supieron de ella.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El impacto que supone un cambio en el entorno f\u00edsico y social, las expectativas\u00a0y lo realmente logrado, la capacidad de adaptaci\u00f3n frente a las m\u00faltiples dificultades y\/o posibles se\u00f1ales de fatalidad, el poder de la uni\u00f3n de fuerzas frente a la tiran\u00eda, el despertar de las pasiones, el triunfo de la amistad, del bien frente al mal&#8230; Se representan situaciones concretas que describen personalidades (impasibilidad y cambio de actitud de la monja) y algunos momentos cr\u00edticos (insistencia en la b\u00fasqueda infructuosa del dinero, desesperaci\u00f3n en la solicitud de asilo de las jovencitas) en la historia\u00a0 &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; Erase una vez, una jovencita de 18 a\u00f1os, que viv\u00eda en un pueblo de Navarra, despu\u00e9s de acabar el instituto, y como hac\u00eda casi todo el mundo en el pueblo, tuvo que emigrar a la gran ciudad, para poder seguir estudiando lo que a ella le gustaba. Su destino la llevo a Zaragoza. Un buen d\u00eda su madre y ella decidieron coger un tren y presentarse en la capital Aragonesa, en busca de un sitio donde poder alojarse, durante el tiempo que duraran sus estudios. Por recomendaci\u00f3n de una monja amiga de su madre, acudieron a visitar una residencia de religiosas. Al llegar a la residencia de Las Reparadoras, que as\u00ed se llama la congregaci\u00f3n. Les atendi\u00f3 una dulce monjita que les ense\u00f1o todo el centro, en \u00e9l visitaron, unas grandes habitaciones individuales, unos salones de estudio maravillosos, una biblioteca sin libros, un gran comedor, y alguna habitaci\u00f3n doble. La madre y la hija maravilladas por el sitio, decidieron que este era el lugar para quedarse, as\u00ed que hablaron con la madre superiora y el padre cucharon, para formalizar la reserva de la plaza. \u00bfPero cu\u00e1l fue su sorpresa? Que el precio que ten\u00edan que pagar era demasiado elevado para poder soportarlo con la econom\u00eda familiar. Triste y apenadas la madre y la hija salieron por la puerta. Entonces la dulce monjita las llam\u00f3. Resulta que tenemos una habitaci\u00f3n comunitaria. Pero para poder acceder a ella, ten\u00edan que prestar alg\u00fan peque\u00f1o servicio a la congregaci\u00f3n, a cambio le descontar\u00edan un 50% del precio del alojamiento. As\u00ed que madre e hija saltaron de alegr\u00eda y accedieron a ello muy ilusionadas. Muy contentas salieron en busca de un cajero para poder formalizar el primer pago. Recorrieron varias calles del centro en busca de un cajero, despu\u00e9s de estar dando vueltas y vueltas, llegaron a uno en el cual no ten\u00eda dinero suficiente para darles. En lugar de pensar que era una se\u00f1al del destino, siguieron en busca de otro banco, que les diera dinero. Los d\u00edas previos al traslado, la joven estuvo guardando en cajas, todas las pertenencias que pensaba que le serian \u00fatiles en su nueva aventura. Por fin llego el gran d\u00eda, la joven dejo su peque\u00f1o pueblo, acompa\u00f1ada en el camino, por su hermano mayor, que conduc\u00eda el coche en el que llevaba todas las cajas llenas de ilusiones. Cuando llegaron a la residencia, cu\u00e1l fue su sorpresa al descubrir que la habitaci\u00f3n comunal, era en realidad un cuarto mugriento y sombr\u00edo en lo m\u00e1s hondo del s\u00f3tano de la residencia. Se despidi\u00f3 de su hermano, Despu\u00e9s se instalo y empez\u00f3 a conocer a sus nuevas compa\u00f1eras. Al cabo de un rato la dulce monjita reuni\u00f3 a las cinco chicas que se alojaban en el s\u00f3tano. All\u00ed en una habitaci\u00f3n l\u00fagubre, que ten\u00edan preparada para que pudieran estudiar, y que no se pod\u00eda comparar con las grandes y luminosas salas de estudio que les hab\u00edan mostrado en su vista previa, comenzaron a asignarles las tareas que iban a desempe\u00f1ar cada una de ellas. Una de las chicas, Mar\u00eda, tuvo mucha suerte, y solo se encargaba de limpiar un peque\u00f1o despacho, que utilizaban como aula de tutor\u00eda. Al resto, sin embargo, les toc\u00f3 adem\u00e1s de limpiar todos los d\u00edas unas aulas inmensas, tambi\u00e9n deb\u00edan recoger y fregar los platos de todas las residentes y hacerse cargo de la porter\u00eda durante las horas de rezo de las Hermanas Reparadoras. La primera noche, la t\u00edmida jovencita, casi no hablo con nadie, estuvo toda la noche en aquella gran habitaci\u00f3n llena de literas, pensando como serian sus nuevas compa\u00f1eras. Por la ma\u00f1ana todas se levantaron juntas a desayunar. Por supuesto ten\u00edan que madrugar m\u00e1s que el resto, ya que a primera hora de la ma\u00f1ana, se produc\u00eda el rezo matutino. Durante el desayuno entablo conversaci\u00f3n con una de sus compa\u00f1eras de habitaci\u00f3n. Se llamaba Susana, una rubia de ojos azules, turolense, que ya llevaba m\u00e1s de un a\u00f1o en la residencia. Cuando la conversaci\u00f3n se estaba poniendo interesante, las interrumpi\u00f3 Mar\u00eda, para recordarles que ten\u00edan que recoger los vasos. \u00abVaya borde\u00bb pens\u00f3 nuestra protagonista. Julia, una ni\u00f1a de 16 a\u00f1os de Tarazona, se levant\u00f3 sin mediar palabra y se puso a recoger. As\u00ed se pasaron las primeras semanas. La Navarrica, se hizo muy amiga de Mar\u00eda, as\u00ed se entero que era la sobrina de la que al principio, nos hab\u00eda parecido una maravillo monjita, que en realidad era una persona, autoritaria y d\u00e9spota, claro est\u00e1, a su sobrina no le hac\u00eda trabajar como al resto. Por lo que Susana, que era la que m\u00e1s tiempo llevaba all\u00ed, protestaba todos los d\u00edas, Miriam, que era la quinta chica del s\u00f3tano, la intentaba calmar, pero a Susana no le gustaban las injusticias y por eso comenz\u00f3 a hacerle la vida imposible a Mar\u00eda. Despu\u00e9s de dos meses, la situaci\u00f3n se hizo tan insoportable que Mar\u00eda tuvo que dejar la residencia, lo que llevo a la ira de su t\u00eda, que en lugar de hacer trabajar a todas por igual, mando doble trabajo a Susana y a nuestra Navarrica. Lo que la monja no se imaginaba, que por m\u00e1s que las mandaba trabajar y limpiar lugares tenebrosos, en ese s\u00f3tano l\u00fagubre se estaba forjando, una amistad que durar\u00eda a\u00f1os. Cuanta m\u00e1s maldad hacia la religiosa, mas unidas estaban las chicas, en su lucha contra ella, lleg\u00e1ndose a llamar, \u201clas chicas del s\u00f3tano\u201d. 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