{"id":4633,"date":"2017-09-09T13:00:00","date_gmt":"2017-09-09T13:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/?p=4633"},"modified":"2020-04-16T18:41:07","modified_gmt":"2020-04-16T18:41:07","slug":"ivanhoe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/ivanhoe\/","title":{"rendered":"Ivanhoe"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Aunque casada con un buen partido, un capit\u00e1n de artiller\u00eda, la madre de Javier no tuvo que pasar penurias, pero s\u00ed padecer los gustos cuarteleros de su marido con interminables visitas a las bodegas para brindar con los amigotes y largas partidas de cartas hasta las tantas seguidas de intempestivos d\u00e9bitos conyugales a deshoras.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\"><span lang=\"es-ES\">Para intentar aportar chispa a su vida devoraba los culebrones de la radio. Genoveva de Bravante, el Derecho a Nacer y le\u00eda los libros en octavos que vend\u00eda por unos modestos c\u00e9ntimos La Casa de las Novelas donde pod\u00eda coleccionarse por entregas el Conde de Montecristo, Amad\u00eds de Gaula, los hermanos Karamazov. Cuando Javier tuvo edad para comprender la lectura tambi\u00e9n recib\u00eda a cambio de acompa\u00f1arla en el paseo semanal a la Casa de las Novelas su dosis de Tarz\u00e1n, Oliver Twist y las historias de Ivanhoe.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Por influencia de estas lecturas los juegos infantiles que se desarrollaban en las tardes, especialmente en verano, consist\u00edan en batallas medievales, conquistas y arduas luchas justicieras con espadas de madera.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a> A veces las batallas duraban semanas, conquistando caba\u00f1as derruidas, fuentes, caminos bordeados de higueras, promontorios yermos y peligrosas acequias con sus puentes en los que los contrincantes disputaban el paso con sus lanzas de ca\u00f1a o estoques confeccionadas con ramas de pino. En una de estas peleas sucedi\u00f3 el percance maldito. Luchaba Javier con el nuevo en el barrio, Ricardo Cadascu\u00e9s<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">-T\u00f3mate \u00e9sta, maldito malandr\u00edn, bellaco, truh\u00e1n de pacotilla -le amenazaba Javier \u201cIvanhoe\u201d con su puntiagudo florete-.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">-Brib\u00f3n, ahora te tragar\u00e1s tus improperios! -le replicaba iracundo Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n-.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">En estas que la estocada fue a parar al ojo de Ricardo que qued\u00f3 mal herido. Fueron corriendo al ambulatorio que estaba casualmente detr\u00e1s del descampado que utilizaban de campo de batalla y all\u00ed, a pesar del tremendo dolor Coraz\u00f3n de Le\u00f3n dijo:<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">-Ha sido un percance de guerra. Me he golpeado con una rama sin querer, Doctor.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Perdi\u00f3 el ojo derecho, pero nadie tuvo reproches hacia Javier, que estaba muerto de miedo por la posibilidad de ir a parar a la mazmorra por el desaguisado. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">No pas\u00f3 nada. Al contrario. Cuando venia a buscar a Ricardo para jugar sus padres le daban una palmadita en la espalda diciendo:<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">-Si no llega a ser por ti Javier, no s\u00e9 que hubiera podido pasar.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Javier sonre\u00eda forzadamente y o\u00eda una voz interior que le dec\u00eda \u201cJudas Iscariote!\u201d. Javier le nombr\u00f3 caballero en el sot\u00f3n del castillo, por su nobleza y su parche en el ojo y desde entonces parec\u00edan u\u00f1a y carne. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Javier le invitaba a pipas, sidral, chupachups de fresa y m\u00e1s tarde entradas de cine, cocacolas, bocadillos de calamares<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. Tuvo que sisar el monedero de la abuela, de su madre, de su t\u00eda, de su padre e incluso de la colecta de la iglesia en la que se ofrec\u00eda como recaudador en ocasiones. Todo para disponer de fondos para agasajar. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\"><span lang=\"es-ES\">Como se hac\u00eda muy dif\u00edcil hurtar a familiares que eran extremadamente cuidadosos con los gastos y los ahorros, pas\u00f3 a vender peri\u00f3dicos, plomo, aluminio, botellas al chatarrero y peque\u00f1os trabajos puntuales de encargos y modestos acompa\u00f1amientos de <\/span><span lang=\"es-ES\">gorr<\/span><span lang=\"es-ES\">illa: llevar bultos, traer bebidas, limpieza, avisos y vigilancias.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Su verdadero mejor amigo, Eduardo, lo dej\u00f3 por imposible porque nunca parec\u00eda estar disponible y cuando lo estaba le llamaba Ricardo de repente por cualquier frusler\u00eda. Le dejaba con la palabra en la boca y sal\u00eda corriendo para complacerle.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Hizo muchas cosas por Ricardo, adem\u00e1s de alegrarle la vida para compensar la falta del ojo. En una ocasi\u00f3n se puso un parche para hacer un examen por \u00e9l suplantando su personalidad con riesgo de graves consecuencias. En otro momento se port\u00f3 mal con una chica que le gustaba mucho para dejarle a su amigo Ricardo el camino libre porque tambi\u00e9n la quer\u00eda. Aunque el sacrificio no sirvi\u00f3 para gran cosa. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Recibi\u00f3 una paliza por intentar parar los pies a un grupo de chulo-patines que se burlaban de \u00e9l. Pidi\u00f3 un pr\u00e9stamo para que pudiera comprarse un tocadiscos que no pudo pagar y que le llev\u00f3 a la lista de morosos.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Lo peor fue que tuvo que sacarse el carn\u00e9 de conducir y comprarse un coche de segunda mano que le cost\u00f3 un verano trabajando en un chiringuito, recoger uva en Francia y una peonada invernal en la construcci\u00f3n, para poderle acompa\u00f1ar por las fiestas de los pueblos en busca de aventura y ligoteo, adem\u00e1s de recogerle para ir y volver del trabajo todos los d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Tendr\u00edan 23 a\u00f1os cuando Ricardo, despu\u00e9s de una fiesta en la que hab\u00edan tomado bastantes cubatas para consolarse \u00e9l de un disgusto amoroso y Javier obligado a solidadizarse, le pidi\u00f3 que le llevara a las tantas de la madrugada a Huesca porque ten\u00eda un familiar enfermo que ten\u00eda que ver sin falta.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Lloviznaba, apenas hab\u00eda circulaci\u00f3n, Javier estaba agotado de escuchar penas, de ir de aqu\u00ed para all\u00ed, de beber m\u00e1s de lo habitual y conducir en la monoton\u00eda de la noche. Se durmi\u00f3 y el coche sali\u00f3 por la cuneta dando vueltas.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Cuando estaba con la cabeza boca abajo, volando, Javier tuvo un vislumbre geom\u00e9trico en el \u00e1ngulo izquierdo desde el que se pod\u00edan ver algunas escenas placenteras celebrando la Navidad, yendo de excursi\u00f3n al campo, riendo o cantando, y en el \u00e1ngulo derecho penosos favores a Ricardo en todas las categor\u00edas de tiendas, un flash por cada una, novias perdidas, amigos decepcionados, riesgos in\u00fatiles, agobios sin sentido. El \u00e1ngulo grave devoraba al peque\u00f1o y se formaba como la imagen del pico de un ave sacando la lengua al destino.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Por suerte no pas\u00f3 nada, excepto que Ricardo se rompi\u00f3 un brazo. Cuando lleg\u00f3 la polic\u00eda de trafico y pregunt\u00f3:<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">-\u00bfQui\u00e9n es el conductor?<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">-Yo! -dijo r\u00e1pidamente Ricardo levantando en una mueca de dolor su brazo herido-.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Intentaba salvarle de un problema legal movido por alg\u00fan supuesto agradecimiento, amistad repentina o conciencia de responsabilidad subsidiaria.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Pero Javier, trasformado por el vislumbre geom\u00e9trico reacciono y sali\u00f3 al quite:<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">-Borre el apunte se\u00f1or, mi amigo me quiere bien aunque la cosa est\u00e9 mal. D\u00e9jeme decirle que la verdad es que conduc\u00eda yo. He bebido unas copas esta noche y me he dormido al volante, as\u00ed que asumo mi error. \u00c9l estaba dormido en el asiento.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">No le gust\u00f3 mucho que le impidiera hacer las cosas a su modo. Despu\u00e9s de este incidente dejaron de tratarse, Ricardo ya dej\u00f3 de pedirle cosas o en realidad tampoco exist\u00edan verdaderos lazos aparte del abuso por inter\u00e9s y la deuda del ojo.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Un d\u00eda Javier le vio entrar en el Gran Hotel. Ven\u00eda en un elegante coche deportivo rojo, acompa\u00f1ado de una mujer despampanante. Se miraron de refil\u00f3n como reconoci\u00e9ndose de una forma secreta que no trascend\u00eda a lo oficial. A modo de supuesto saludo se levant\u00f3 el parche del ojo ense\u00f1ando un globo azul que emiti\u00f3 un rayo celeste y r\u00e1pidamente lo volvi\u00f3 a tapar. Fue un gui\u00f1o que le produjo a Javier un efluvio repentino de culpa sin sensaci\u00f3n de delito.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">COMENTARIOS<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">#sagaJavier #manipulaci\u00f3n #ambivalencia #culpa<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Un problema de relaci\u00f3n, dependencia, relaci\u00f3n asim\u00e9trica, obligaciones morales o de favores, es llevado al extremo, dibujado en su forma esperp\u00e9ntica, para que sea desvelada su rigidez extrema, el laberinto que teje, los subterfugios con los que perdura en el tiempo. La desmesura y el error son llevados a sus \u00faltimas consecuencias. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Javier provoca un accidente por el que pierde un ojo Ricardo. Ni el primero confiesa, ni el segundo delata. Pero de una forma silenciosa se ha creado una deuda que s\u00f3lo se puede pagar con favores continuos, que llevan a modificar la conducta de Javier hasta el absurdo, robar para poderle agasajar, hacer un esfuerzo tit\u00e1nico para conseguir un coche para llevar a Ricardo de fiesta, renunciar a su novia. Los intereses de la deuda nunca cesan.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Cuando tienen un accidente en la carretera, Ricardo intenta repetir la jugada: proteger a Javier para volverlo a colocar en una posici\u00f3n de deudor de nuevo. Javier finalmente se niega a esta operaci\u00f3n por una visi\u00f3n que ha tenido cuando cre\u00eda que iba a morir de que no compensaba purgar su culpa y su deuda con Ricardo si el precio era dejar de tener vida propia.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><em><span style=\"font-size: large;\">Parece ser que Ricardo, sin su vasallaje, se las arreglaba perfectamente y consigui\u00f3 \u00e9xito social a su manera, aun as\u00ed, al ense\u00f1arle a Javier el ojo azul que se implant\u00f3, que refulge como un rayo, no deja de sentir la vieja culpa a pesar de que ya no cree haber cometido delito.<\/span><\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p align=\"justify\">NOTAS T\u00c9CNICAS<\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a>Lecturas infantiles que se recuerdan, cuentos, <i>c\u00f3mics<\/i> o series que han influido en esas edades.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a>Para entrar en ambiente el p\u00fablico que quiere a\u00f1ade los juegos que realizaba en la infancia.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a>Participan varios bajo la consigna \u00bfA qu\u00e9 le has invitado a un amigo?<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a>Los presentes comentan sus trabajos infantiles para conseguir dinero.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque casada con un buen partido, un capit\u00e1n de artiller\u00eda, la madre de Javier no tuvo que pasar penurias, pero s\u00ed padecer los gustos cuarteleros de su marido con interminables visitas a las bodegas para brindar con los amigotes y largas partidas de cartas hasta las tantas seguidas de intempestivos d\u00e9bitos conyugales a deshoras. Para intentar aportar chispa a su vida devoraba los culebrones de la radio. Genoveva de Bravante, el Derecho a Nacer y le\u00eda los libros en octavos que vend\u00eda por unos modestos c\u00e9ntimos La Casa de las Novelas donde pod\u00eda coleccionarse por entregas el Conde de Montecristo, Amad\u00eds de Gaula, los hermanos Karamazov. Cuando Javier tuvo edad para comprender la lectura tambi\u00e9n recib\u00eda a cambio de acompa\u00f1arla en el paseo semanal a la Casa de las Novelas su dosis de Tarz\u00e1n, Oliver Twist y las historias de Ivanhoe.1 Por influencia de estas lecturas los juegos infantiles que se desarrollaban en las tardes, especialmente en verano, consist\u00edan en batallas medievales, conquistas y arduas luchas justicieras con espadas de madera.2 A veces las batallas duraban semanas, conquistando caba\u00f1as derruidas, fuentes, caminos bordeados de higueras, promontorios yermos y peligrosas acequias con sus puentes en los que los contrincantes disputaban el paso con sus lanzas de ca\u00f1a o estoques confeccionadas con ramas de pino. En una de estas peleas sucedi\u00f3 el percance maldito. Luchaba Javier con el nuevo en el barrio, Ricardo Cadascu\u00e9s -T\u00f3mate \u00e9sta, maldito malandr\u00edn, bellaco, truh\u00e1n de pacotilla -le amenazaba Javier \u201cIvanhoe\u201d con su puntiagudo florete-. -Brib\u00f3n, ahora te tragar\u00e1s tus improperios! -le replicaba iracundo Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n-. En estas que la estocada fue a parar al ojo de Ricardo que qued\u00f3 mal herido. Fueron corriendo al ambulatorio que estaba casualmente detr\u00e1s del descampado que utilizaban de campo de batalla y all\u00ed, a pesar del tremendo dolor Coraz\u00f3n de Le\u00f3n dijo: -Ha sido un percance de guerra. Me he golpeado con una rama sin querer, Doctor. Perdi\u00f3 el ojo derecho, pero nadie tuvo reproches hacia Javier, que estaba muerto de miedo por la posibilidad de ir a parar a la mazmorra por el desaguisado. No pas\u00f3 nada. Al contrario. Cuando venia a buscar a Ricardo para jugar sus padres le daban una palmadita en la espalda diciendo: -Si no llega a ser por ti Javier, no s\u00e9 que hubiera podido pasar. Javier sonre\u00eda forzadamente y o\u00eda una voz interior que le dec\u00eda \u201cJudas Iscariote!\u201d. Javier le nombr\u00f3 caballero en el sot\u00f3n del castillo, por su nobleza y su parche en el ojo y desde entonces parec\u00edan u\u00f1a y carne. Javier le invitaba a pipas, sidral, chupachups de fresa y m\u00e1s tarde entradas de cine, cocacolas, bocadillos de calamares3. Tuvo que sisar el monedero de la abuela, de su madre, de su t\u00eda, de su padre e incluso de la colecta de la iglesia en la que se ofrec\u00eda como recaudador en ocasiones. Todo para disponer de fondos para agasajar. Como se hac\u00eda muy dif\u00edcil hurtar a familiares que eran extremadamente cuidadosos con los gastos y los ahorros, pas\u00f3 a vender peri\u00f3dicos, plomo, aluminio, botellas al chatarrero y peque\u00f1os trabajos puntuales de encargos y modestos acompa\u00f1amientos de gorrilla: llevar bultos, traer bebidas, limpieza, avisos y vigilancias.4 Su verdadero mejor amigo, Eduardo, lo dej\u00f3 por imposible porque nunca parec\u00eda estar disponible y cuando lo estaba le llamaba Ricardo de repente por cualquier frusler\u00eda. Le dejaba con la palabra en la boca y sal\u00eda corriendo para complacerle. Hizo muchas cosas por Ricardo, adem\u00e1s de alegrarle la vida para compensar la falta del ojo. En una ocasi\u00f3n se puso un parche para hacer un examen por \u00e9l suplantando su personalidad con riesgo de graves consecuencias. En otro momento se port\u00f3 mal con una chica que le gustaba mucho para dejarle a su amigo Ricardo el camino libre porque tambi\u00e9n la quer\u00eda. Aunque el sacrificio no sirvi\u00f3 para gran cosa. Recibi\u00f3 una paliza por intentar parar los pies a un grupo de chulo-patines que se burlaban de \u00e9l. Pidi\u00f3 un pr\u00e9stamo para que pudiera comprarse un tocadiscos que no pudo pagar y que le llev\u00f3 a la lista de morosos. Lo peor fue que tuvo que sacarse el carn\u00e9 de conducir y comprarse un coche de segunda mano que le cost\u00f3 un verano trabajando en un chiringuito, recoger uva en Francia y una peonada invernal en la construcci\u00f3n, para poderle acompa\u00f1ar por las fiestas de los pueblos en busca de aventura y ligoteo, adem\u00e1s de recogerle para ir y volver del trabajo todos los d\u00edas. Tendr\u00edan 23 a\u00f1os cuando Ricardo, despu\u00e9s de una fiesta en la que hab\u00edan tomado bastantes cubatas para consolarse \u00e9l de un disgusto amoroso y Javier obligado a solidadizarse, le pidi\u00f3 que le llevara a las tantas de la madrugada a Huesca porque ten\u00eda un familiar enfermo que ten\u00eda que ver sin falta. Lloviznaba, apenas hab\u00eda circulaci\u00f3n, Javier estaba agotado de escuchar penas, de ir de aqu\u00ed para all\u00ed, de beber m\u00e1s de lo habitual y conducir en la monoton\u00eda de la noche. Se durmi\u00f3 y el coche sali\u00f3 por la cuneta dando vueltas. Cuando estaba con la cabeza boca abajo, volando, Javier tuvo un vislumbre geom\u00e9trico en el \u00e1ngulo izquierdo desde el que se pod\u00edan ver algunas escenas placenteras celebrando la Navidad, yendo de excursi\u00f3n al campo, riendo o cantando, y en el \u00e1ngulo derecho penosos favores a Ricardo en todas las categor\u00edas de tiendas, un flash por cada una, novias perdidas, amigos decepcionados, riesgos in\u00fatiles, agobios sin sentido. El \u00e1ngulo grave devoraba al peque\u00f1o y se formaba como la imagen del pico de un ave sacando la lengua al destino. Por suerte no pas\u00f3 nada, excepto que Ricardo se rompi\u00f3 un brazo. Cuando lleg\u00f3 la polic\u00eda de trafico y pregunt\u00f3: -\u00bfQui\u00e9n es el conductor? -Yo! -dijo r\u00e1pidamente Ricardo levantando en una mueca de dolor su brazo herido-. Intentaba salvarle de un problema legal movido por alg\u00fan supuesto agradecimiento, amistad repentina o conciencia de responsabilidad subsidiaria. 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