{"id":5541,"date":"2018-06-27T17:00:04","date_gmt":"2018-06-27T17:00:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/?p=5541"},"modified":"2020-04-16T16:26:39","modified_gmt":"2020-04-16T16:26:39","slug":"defensa-geometrica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/defensa-geometrica\/","title":{"rendered":"Defensa geom\u00e9trica"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Siendo peque\u00f1o Remi ya era un ni\u00f1o que jugaba en la sombra de una cueva o en el s\u00f3tano oscuro en el que se guardaban sacos de arena, bicis rotas, baldosas y muebles sin uso conocido, en pasadizos misteriosos que comunicaban alas de edificios, pasos en desuso o zonas que nadie conoc\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Prefer\u00eda los muros encajonados de los frontones, las esquinas inhabitadas de lo patios, las casetas en las afueras, los fondos de las piscinas y los fondos marinos, los rincones umbr\u00edos de los parques y las aulas deshabitadas del colegio o los despachos vac\u00edos e incluso los armarios holgados en los que pod\u00eda agazaparse una persona para hurtarse a la luz del d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">En las siestas le gustaba m\u00e1s imaginar mundillos debajo de la s\u00e1bana aupada en forma de caba\u00f1a india que tumbarse a dormir. Tambi\u00e9n disfrutaba m\u00e1s debajo de la mesa que usarla como apoyo para leer o dibujar.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">La vida oficial, incluso el aire libre de la naturaleza eran opresiva y carente de verdadero inter\u00e9s comparado con encontrar un lugar inaccesible y extra\u00f1o, que estuviera encantado por una geometr\u00eda que lo protegiera de la vida diaria, como por ejemplo el desv\u00e1n de la t\u00eda Maril\u00fa lleno de cachivaches pertenecientes a unos tiempos en los que se trabajaba, se vest\u00eda o se alimentaban los antepasados de unas formas incomprensibles, pero aptas para que el alma espiritual de un ni\u00f1o encontrara un objeto que hiciera de <i>medium<\/i> de otra dimensi\u00f3n, como las hornacinas podr\u00edan servir de cascos guerreros, trillos como tridentes, caballos de cart\u00f3n como rocinantes, unas enaguas de capa o una plancha de carb\u00f3n el martillo de Thor.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Los muros los construye el hombre para resguardarse del peligro, del fr\u00edo, del calor, de la lluvia o de la terror\u00edfica mirada de los dem\u00e1s, que arranca con los garfios del descubrimiento las flaquezas del ser.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Remi pod\u00eda vivir mucho mejor detr\u00e1s de un muro, encerrado, que extramuros, aparentemente libre.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">En los muros abandonados y en estado de ruina no hay anverso ni reverso, sino lagartijas, musgos, oquedades y jirones del tiempo condensados en hendiduras, brechas y bruscas roturas.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Las paredes permiten tener vida interior. Si se recubren con arabescos o la pintura tiene aguas de relieve, se pueden descubrir toda suerte de figuras. Si tiene papel se puede arrancar formando atractivos fractales. Si tiene agujeros o rajas se descubren tijeretas, ara\u00f1as y peque\u00f1os habitantes negros o rojos. Se le pueden a\u00f1adir al antojo banderines, postales, <i>posters<\/i> y toda suerte de recuerdos que quedan a salvo en su p\u00e9treo soporte. Tu pared solo la ven personas elegidas a las que se puede comunicar su significado si merecen total confianza, los dem\u00e1s o nunca la ver\u00e1n o nunca la entender\u00e1n aunque la penetren como intrusos.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Las alacenas, los armarios y algunos recovecos de las casas, esa especie de \u00e1rboles en los que vivimos de cara adentro, suelen tener altillos y en ellos Remi no solo buscaba mermeladas en conserva o sacos de almendras, sino secretos, como por ejemplo una pistola escondida, un cuadro envuelto en un pa\u00f1uelo, cartas antiguas, sombreros de fieltro, mu\u00f1ecos de guata, polainas, maletas e incluso ristras de monedas fuera de circulaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Las paredes nuevas ten\u00edan el atractivo de marcarlas con peque\u00f1os s\u00edmbolos cabal\u00edsticos de bol\u00edgrafo, rayones casuales y peque\u00f1os mensajes que no se atrev\u00edan a desvelarse completamente, primero con tiza, luego a tinta china.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Comenzaban a tener nueva vida, esto es, de uso, con las sombras negras que dejaban en ellas, cuadros, muebles, manos sin lavar o rozaduras de silla. Cuando el tiempo trascurr\u00eda en la lentitud de la infancia que se pierde y las brusquedades del d\u00eda y la noche cuarteaban la pintura y horadaban el ladrillo con rajas profundas, Remi se enviaba mensajes a si mismo que incrustaba en las hendiduras sin ning\u00fan temor de lo que se pudiera contestar desde los abismos de muro resquebrajado.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">El moho y la salitre, que tanto escandalizaban a los mayores, a \u00e9l le prove\u00edan de valiosas substancias para mezclar con polvo de naranja seca, carb\u00f3n, azufre y toda suerte de alternativas en busca de la p\u00f3lvora.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">De la iglesia lo que m\u00e1s le interes\u00f3 fue el pasadizo que comunicaba el coro con la sacrist\u00eda, que recorr\u00eda con amigos elegidos, los almacenes de la tramoya de las procesiones y los altares postizos que se constru\u00edan en semana santa a los que arrancaba virutas doradas para demostrar que no eran de oro como cre\u00edan las beatas y sobre todo el campanario, con su escalera de caracol, en la que prefer\u00eda trepar por el lado mas estrecho que por el m\u00e1s seguro y amplio.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Cuando tuvo edad de merecer y las fuerzas hormonales se apoderaron de \u00e9l como si fuera una marioneta en manos de un borracho busc\u00f3 la seguridad de la noche, pero no a la luz de la luna, sino en los antros en los que pudiera circular como en una mazmorra a trav\u00e9s de los aparatos de tortura como la m\u00fasica a todo volumen, los billares, <i>pubs<\/i> y discotecas.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">En un pasaje comercial, iluminado por neones en vez de luz solar, sentado en los escalones de un cine abierto de madrugada, se acarici\u00f3 y se bes\u00f3 con su primer amor, en el momento fantasmag\u00f3rico en el que quedaron a solas en el t\u00fanel del tr\u00e1nsito silencioso.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Tanto el pensamiento como la acci\u00f3n entendida como trabajo, requirieron su especial arquitectura. Para aprender tuvo que someterse a la par\u00e1lisis de un pupitre en un aula de gruesos muros de piedra y su primer trabajo fue en los l\u00f3bregos bajos de un edificio al que hab\u00eda que subir vendiendo la vida al diablo y s\u00f3lo los que oscurec\u00edan al completo ascend\u00edan a la azotea del edificio.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">El caos del sentir de la vida requiere defensas adecuadas de ventanales que dejan ver sin tocar, puertas que se cierran tanto para venir como para irte, como los taconazos de los soldados obedeciendo las \u00f3rdenes del superior.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Los momentos vividos en las casetas construidas en la infancia, en las cuevas a las que acudi\u00f3 en las excursiones, los descansos en las torres y el encuentro en todos los lugares previstos para encontrarse con cong\u00e9neres parec\u00edan proporcionar una agradable sensaci\u00f3n de ser uno mismo con total seguridad de serlo.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Pero desgraciadamente los suelos antideslizantes de las baldosas ordenadas con regular geometr\u00eda comenzaron a emborronarse y a convertirse en una especie de mancha de petr\u00f3leo. Los neones chisporroteaban con crujidos amenazantes, las cajas de tomas el\u00e9ctricas lloraban, las rajas de las paredes se abr\u00edan como las aguas a Mois\u00e9s y de ellas sal\u00edan cabezas p\u00e9treas que aullaban quejidos ancestrales. Los pasajes en vez de dejar pasar, se convert\u00edan en peligrosas escaleras de cuerda de un circo o en el puente fr\u00e1gil de una profunda ca\u00f1ada. Las paredes estrechas y tan confortables como barandillas parec\u00edan evaporarse como niebla que disipa al mediod\u00eda. Lo peque\u00f1o se agrandaba y lo grande se empeque\u00f1ec\u00eda y parec\u00eda que las leyes del espacio y del tiempo le trasladaban a otra dimensi\u00f3n. Y luego, entre los entresijos del mundo roto, sal\u00eda como una voz de dios o de un sabio o de un diablo que le mandaba girar, saltar, decir no o gritar s\u00ed, o hacer el pino.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">-Doctor, le pregunt\u00f3 angustiado Remi a su psiquiatra, \u00bfEn qu\u00e9 tipo de casa o s\u00f3tano o pasaje podr\u00eda estar seguro y defenderme del horror, de Dios o del diablo o del anciano sabio?<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">-Quiz\u00e1 una planta de hospital, enrejada, pintada de verde suave, rodeado de personas que le cuiden, pueda ser el sitio donde la realidad vuelva a estar acorde con una arquitectura y su mente ordene las l\u00edneas, \u00e1ngulos, relieves y profundidades en las que el caos quede alejado, como rechazado por un talism\u00e1n m\u00e1gico.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">-Ll\u00e9veme a ese sanatorio por favor, para que cuando salga por un t\u00fanel o un taxi pueda volver a un sitio en el que sentirme otra vez seguro.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">-Aunque ser\u00eda mejor que usted pudiera sentirse bien en cualquier sitio siempre, que no tuviera que defenderse de ning\u00fan peligro por aceptar que las cosas ocurran a su aire en vez de empe\u00f1arse a controlarlo todo.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">COMENTARIOS<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">#sagaRemi #defensa #alucinaci\u00f3n #renovaci\u00f3n #psiquiatra<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Se realiza un repaso de espacios que reflejan la vida de Remi, desde la infancia hasta los vividos en la enfermedad mental, de percepci\u00f3n alucinada.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Los lugares favoritos de la infancia: la bodega, el desv\u00e1n, los armarios, los altillos, la mesa camilla, las caba\u00f1as y cuevas, lugares donde esconderse o explorar libremente.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Las paredes de la casa son como una segunda piel, que ostenta manchas, tiene decorativos y se\u00f1ales de viajes, aficiones que hemos tenido y fotos.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\"><span lang=\"es-ES\">Las paredes nuevas, conforme se usan, van adquiriendo la patina del tiempo \u00bfCu\u00e1les son las se\u00f1ales? Oscurecimiento, manchas de tabaco, marcas ennegrecidas de los marcos o los <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>posters<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">, huellas de chinchetas o tacos con alcayatas abandonadas tras un uso ocasional, grietas, mohos y humedades. La pared es una met\u00e1fora del tiempo que pasa. De tanto en tanto las arreglamos y pintamos como propiciando una renovaci\u00f3n y volvemos a empezar otro ciclo.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Se mencionan instituciones tradicionales por las que hemos podido pasar: la escuela, la iglesia que conforman parte de nuestra educaci\u00f3n.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Conforme Remi aumenta su edad incorpora la noche y los tugurios como lugares especiales en los que se han manifestado sus necesidades de estar en \u201cotra casa\u201d buscando su identidad en el mundo. Incluso el amor lo encuentra en el decorado artificial de un corredor comercial (La avenida de la luz).<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Los cines, las sesiones continuas, el mundo heroico, el romanticismo, que han hecho de \u00e9l un \u201cser de cinematogr\u00e1fico\u201d en ese espacio oscuro de presencias adyacentes.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">El lugar del trabajo para Remi es otro s\u00f3tano en el que pasa a\u00f1os manipulando piezas en medio del ruido. <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Todo el \u00e9nfasis puesto en los espacios en el que han sucedido las cosas en vez de los acontecimientos mismos crea una especie de divisi\u00f3n entre yo-que-act\u00fao y yo-que-estoy-ah\u00ed en un escenario, y sabemos por el cambio del exterior que un proceso de enfermedad est\u00e1 ocurriendo en el interior: las paredes parecen estar m\u00e1s resquebrajadas que de costumbre y de sus grietas surgen insondables misterios rezumando, los cables y las cajas de distribuci\u00f3n parecen cobrar vida propia y susurran, el techo cruje dejando traspasar dolores y maldades, el suelo se emborrona de materia oscura.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: large;\">Ante la petici\u00f3n de consejo al psiquiatra sobre qu\u00e9 espacio es el mejor para \u00e9l, que le tranquilice o cure su alma perdida, se le ofrece el espacio azul de una sala hospitalaria. Se le sugiere con delicada iron\u00eda frente al espacio problem\u00e1tico, como un lugar en el que la enfermedad le dejar\u00e1 en paz, el retiro del mundo hostil en la planta de psiquiatr\u00eda.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p align=\"justify\">NOTAS T\u00c9CNICAS<\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a>La narraci\u00f3n de este texto bastante literario va de la mano de evocar con los oyentes qu\u00e9 cosas recuerdan que siendo peque\u00f1os ten\u00edan en el desv\u00e1n, en la bodega, en el cuarto trastero. Quienes hab\u00edan hecho caba\u00f1as y de qu\u00e9 forma las constru\u00edan. Quien hab\u00eda estado en una cueva, qui\u00e9n se hab\u00eda escondido en un armario o en qu\u00e9 otro sitio de la casa les gustaba ocultarse. Cu\u00e1l era el lugar preferido para estar tranquilos y jugar.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a>Cada uno de los presentes que quiere cuenta qu\u00e9 ver\u00edamos en la pared de su habitaci\u00f3n si entr\u00e1semos a espiar, tanto la actual o una que elijan de un tiempo pasado.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a>\u00bfComo est\u00e1n nuestras paredes-alma-piel? \u00bfHemos hecho alguna renovaci\u00f3n o cambio de decoraci\u00f3n?<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a>Describimos la escuelas en la que estudiamos, las sensaciones que nos produc\u00eda. Qu\u00e9 sentimos cuando entramos en una iglesia (refugio, paz, angustia..)<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a>Preguntamos sobre c\u00f3mo eran los lugares en los que han trabajado.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote6\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a>En este punto alguno de los presentes puede describir c\u00f3mo ve la calle o las paredes cuando se encuentra mal.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siendo peque\u00f1o Remi ya era un ni\u00f1o que jugaba en la sombra de una cueva o en el s\u00f3tano oscuro en el que se guardaban sacos de arena, bicis rotas, baldosas y muebles sin uso conocido, en pasadizos misteriosos que comunicaban alas de edificios, pasos en desuso o zonas que nadie conoc\u00eda. Prefer\u00eda los muros encajonados de los frontones, las esquinas inhabitadas de lo patios, las casetas en las afueras, los fondos de las piscinas y los fondos marinos, los rincones umbr\u00edos de los parques y las aulas deshabitadas del colegio o los despachos vac\u00edos e incluso los armarios holgados en los que pod\u00eda agazaparse una persona para hurtarse a la luz del d\u00eda. En las siestas le gustaba m\u00e1s imaginar mundillos debajo de la s\u00e1bana aupada en forma de caba\u00f1a india que tumbarse a dormir. Tambi\u00e9n disfrutaba m\u00e1s debajo de la mesa que usarla como apoyo para leer o dibujar. La vida oficial, incluso el aire libre de la naturaleza eran opresiva y carente de verdadero inter\u00e9s comparado con encontrar un lugar inaccesible y extra\u00f1o, que estuviera encantado por una geometr\u00eda que lo protegiera de la vida diaria, como por ejemplo el desv\u00e1n de la t\u00eda Maril\u00fa lleno de cachivaches pertenecientes a unos tiempos en los que se trabajaba, se vest\u00eda o se alimentaban los antepasados de unas formas incomprensibles, pero aptas para que el alma espiritual de un ni\u00f1o encontrara un objeto que hiciera de medium de otra dimensi\u00f3n, como las hornacinas podr\u00edan servir de cascos guerreros, trillos como tridentes, caballos de cart\u00f3n como rocinantes, unas enaguas de capa o una plancha de carb\u00f3n el martillo de Thor. Los muros los construye el hombre para resguardarse del peligro, del fr\u00edo, del calor, de la lluvia o de la terror\u00edfica mirada de los dem\u00e1s, que arranca con los garfios del descubrimiento las flaquezas del ser. Remi pod\u00eda vivir mucho mejor detr\u00e1s de un muro, encerrado, que extramuros, aparentemente libre. En los muros abandonados y en estado de ruina no hay anverso ni reverso, sino lagartijas, musgos, oquedades y jirones del tiempo condensados en hendiduras, brechas y bruscas roturas. Las paredes permiten tener vida interior. Si se recubren con arabescos o la pintura tiene aguas de relieve, se pueden descubrir toda suerte de figuras. Si tiene papel se puede arrancar formando atractivos fractales. Si tiene agujeros o rajas se descubren tijeretas, ara\u00f1as y peque\u00f1os habitantes negros o rojos. Se le pueden a\u00f1adir al antojo banderines, postales, posters y toda suerte de recuerdos que quedan a salvo en su p\u00e9treo soporte. Tu pared solo la ven personas elegidas a las que se puede comunicar su significado si merecen total confianza, los dem\u00e1s o nunca la ver\u00e1n o nunca la entender\u00e1n aunque la penetren como intrusos. Las alacenas, los armarios y algunos recovecos de las casas, esa especie de \u00e1rboles en los que vivimos de cara adentro, suelen tener altillos y en ellos Remi no solo buscaba mermeladas en conserva o sacos de almendras, sino secretos, como por ejemplo una pistola escondida, un cuadro envuelto en un pa\u00f1uelo, cartas antiguas, sombreros de fieltro, mu\u00f1ecos de guata, polainas, maletas e incluso ristras de monedas fuera de circulaci\u00f3n. Las paredes nuevas ten\u00edan el atractivo de marcarlas con peque\u00f1os s\u00edmbolos cabal\u00edsticos de bol\u00edgrafo, rayones casuales y peque\u00f1os mensajes que no se atrev\u00edan a desvelarse completamente, primero con tiza, luego a tinta china. Comenzaban a tener nueva vida, esto es, de uso, con las sombras negras que dejaban en ellas, cuadros, muebles, manos sin lavar o rozaduras de silla. Cuando el tiempo trascurr\u00eda en la lentitud de la infancia que se pierde y las brusquedades del d\u00eda y la noche cuarteaban la pintura y horadaban el ladrillo con rajas profundas, Remi se enviaba mensajes a si mismo que incrustaba en las hendiduras sin ning\u00fan temor de lo que se pudiera contestar desde los abismos de muro resquebrajado. El moho y la salitre, que tanto escandalizaban a los mayores, a \u00e9l le prove\u00edan de valiosas substancias para mezclar con polvo de naranja seca, carb\u00f3n, azufre y toda suerte de alternativas en busca de la p\u00f3lvora. De la iglesia lo que m\u00e1s le interes\u00f3 fue el pasadizo que comunicaba el coro con la sacrist\u00eda, que recorr\u00eda con amigos elegidos, los almacenes de la tramoya de las procesiones y los altares postizos que se constru\u00edan en semana santa a los que arrancaba virutas doradas para demostrar que no eran de oro como cre\u00edan las beatas y sobre todo el campanario, con su escalera de caracol, en la que prefer\u00eda trepar por el lado mas estrecho que por el m\u00e1s seguro y amplio. Cuando tuvo edad de merecer y las fuerzas hormonales se apoderaron de \u00e9l como si fuera una marioneta en manos de un borracho busc\u00f3 la seguridad de la noche, pero no a la luz de la luna, sino en los antros en los que pudiera circular como en una mazmorra a trav\u00e9s de los aparatos de tortura como la m\u00fasica a todo volumen, los billares, pubs y discotecas. En un pasaje comercial, iluminado por neones en vez de luz solar, sentado en los escalones de un cine abierto de madrugada, se acarici\u00f3 y se bes\u00f3 con su primer amor, en el momento fantasmag\u00f3rico en el que quedaron a solas en el t\u00fanel del tr\u00e1nsito silencioso. Tanto el pensamiento como la acci\u00f3n entendida como trabajo, requirieron su especial arquitectura. Para aprender tuvo que someterse a la par\u00e1lisis de un pupitre en un aula de gruesos muros de piedra y su primer trabajo fue en los l\u00f3bregos bajos de un edificio al que hab\u00eda que subir vendiendo la vida al diablo y s\u00f3lo los que oscurec\u00edan al completo ascend\u00edan a la azotea del edificio. El caos del sentir de la vida requiere defensas adecuadas de ventanales que dejan ver sin tocar, puertas que se cierran tanto para venir como para irte, como los taconazos de los soldados obedeciendo las \u00f3rdenes del superior. 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