{"id":6637,"date":"2019-03-28T14:00:10","date_gmt":"2019-03-28T14:00:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/?p=6637"},"modified":"2020-04-03T15:26:12","modified_gmt":"2020-04-03T15:26:12","slug":"triangulacion-pitagorica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/triangulacion-pitagorica\/","title":{"rendered":"Triangulaci\u00f3n Pitag\u00f3rica"},"content":{"rendered":"\n<p>\nTal vez haya momentos en los que tres personas tengan alg\u00fan tipo de\ncontacto o concordancia como tres notas musicales que hicieran un\narpegio o tres planetas que sumaran sus ondas sonoras, \u201cconjunci\u00f3n\narm\u00f3nica\u201d, creo que se llama, que produce un sonido que algunos\nastr\u00f3nomos llaman \u201cm\u00fasica estelar\u201d que no debe confundirse con\n\u201cm\u00fasica celestial\u201d. La estelar se diferencia en que s\u00f3lo es\nperceptible mediante oscil\u00f3metros, mientras que la celestial es cosa\nde m\u00edsticos o fruto del consumo de ciertas drogas alucin\u00f3genas.<\/p>\n\n\n\n<p>En uno de los viajes de\nintercambio que hizo Susana, de esos que un checo se cambia con un\nirland\u00e9s o un ucraniano con un vien\u00e9s<a href=\"#sdfootnote1sym\"><sup>1<\/sup><\/a>,\nestaba en el aeropuerto en zona internacional cuando, resultado de\nlos nervios que le produc\u00eda el viaje que iba a emprender a Frankfurt\nsi saber apenas alem\u00e1n y habiendo fallado a \u00faltima hora el\nacompa\u00f1ante que la deb\u00eda ir a buscar al llegar a su destino, sin\nsaber si deb\u00eda facturar la maleta o pod\u00eda llevarla en la cabina del\navi\u00f3n, si el avi\u00f3n pod\u00eda estropearse en el aire o sufrir un\nsecuestro terrorista o lo que es peor, si durante quince d\u00edas s\u00f3lo\ncomer\u00eda salchichas, todas estas preocupaciones se traduc\u00edan en unos\nretortijones que requer\u00edan acudir urgentemente al lavabo para\nresolver el \u201capret\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, con las prisas, casi\nchoc\u00f3 con una viejecita que alz\u00f3 la mano para detenerla antes de\nque fuera tarde y la arrollara.<\/p>\n\n\n\n<p>-Jovencita, !no me atropelle!<\/p>\n\n\n\n<p>Disculpe, disculpe, disculpe -le\ndijo Susana con una <strong>tr\u00edada<\/strong><a href=\"#sdfootnote2sym\"><sup>2<\/sup><\/a>\nde excusas a modo de reparaci\u00f3n por haberla sometido al peligro de\npoder haberla tirado al suelo a causa de su precipitaci\u00f3n- Ya la\nacompa\u00f1o a su asiento&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Susana la cogi\u00f3 del brazo\nmientras la anciana caminaba -no se hab\u00eda hecho ning\u00fan da\u00f1o, pero\nparec\u00eda que el susto era mucho peor que el dolor, por lo visto- a\nc\u00e1mara lenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Era un suplicio ir m\u00e1s despacio\ncuando Susana ten\u00eda la urgente necesidad de ir a otro sitio, pero la\nancianita la hab\u00eda atrapado con la argolla de su propia culpa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCreo que la culpa te hace a\nveces ser esclava de cualquiera que capte al vuelo tu debilidad\u201d,\npens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando pudo depositarla en el\nbanco, con mucha delicadeza para que no se le rompieran ni las\npiernas ni la columna vertebral, a\u00fan tuvo que despedirse <strong>tres\nveces<\/strong> hasta que la anciana se cans\u00f3 de recriminarle, advertirle\ny aconsejarle lentitud de movimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se fue disparada desde la gate 41,\ncasi corriendo sintiendo a sus espaldas la mirada censuradora de la\nanciana decepcionada por ver incumplidos tan pronto sus consejos, al\nlavabo m\u00e1s cercano que hac\u00eda rato que ten\u00eda fichado como el santa\nsanct\u00f3rum de sus retortijones.<\/p>\n\n\n\n<p>Al levantar la tapa, Susana se dio\ncuenta de que conten\u00eda un garrulo de tama\u00f1o gigantesco. Era tan\ngrande y duro que no hab\u00eda manera de que bajara tirando de la cadena\nvarias veces y como ten\u00eda tantas ganas de proceder, opt\u00f3 por poner\nunos papelitos por encima para no verlo o que no le pudiera salpicar\nal chocar con lo suyo, que no era poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cre\u00f3 una pir\u00e1mide de\nexcrementos, pero no se atrevi\u00f3 a echar agua por no provocar una\ninundaci\u00f3n y mancharse los pantalones o los zapatos, adem\u00e1s de\ndejar el suelo encharcado.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas que unos nudillos tocaron\na la puerta urgiendo a ultimar con en\u00e9rgica cadencia:<\/p>\n\n\n\n<p>-Toc toc toc\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Por los ruidos y murmullos que se\no\u00edan detr\u00e1s de la puerta, Susana adivinaba que se hab\u00eda formado\nuna de esas colas con las que se tortura a las mujeres con una\nprivaci\u00f3n de lavabos, m\u00e1s escasos que el n\u00famero de solicitantes\naconsejar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Susana estaba apurada y paralizada\npor no saber c\u00f3mo resolver airadamente la situaci\u00f3n y le\navergonzaba que la consideraran las m\u00e1s cerda que jam\u00e1s se hubiera\nvisto en El Prat. Miss mundo guarrer\u00eda. Sudaba.<\/p>\n\n\n\n<p>En situaciones de angustia Susana\nten\u00eda la costumbre de tocar una piedra de \u00e1mbar que le hab\u00eda\ntra\u00eddo como regalo de un viaje a Varsovia su t\u00eda Guillermina, muy\nproclive al esoterismo, la magia de las Flores de Bach, aroma terapia\ny gema terapia. Susana consideraba a esa t\u00eda como una fantasiosa\nempedernida, pero le ten\u00eda cari\u00f1o e incluso a pesar de no creer en\nello, cuando tocaba la piedra se aliviaba de los agobios. Podr\u00eda ser\nque le diera un comp\u00e1s de espera para pensar y cuando uno comienza a\npensar deja de estar agarrotado por el p\u00e1nico paralizante.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ir a tocar la piedra se\nencontr\u00f3 con la sorpresa de que se hab\u00eda deslizado por alg\u00fan lado\ndel bolsillo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero \u00bfpor d\u00f3nde? -no pudo\nevitar exclamar-.<\/p>\n\n\n\n<p>-Por d\u00f3nde va a ser\u2026 !por la\npuerta! -suger\u00edan las impacientes de la cola.<\/p>\n\n\n\n<p>Tocaba y no ve\u00eda ning\u00fan agujero\nen el bolsillo del pantal\u00f3n tejano por el que se pudiera haber\ndeslizado fuera de sitio. Al final despert\u00f3 de ese problema\nmisterioso y por los pies del pantal\u00f3n meti\u00f3 la mano hasta recoger\nla piedra.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto este movimiento de\nestirar la mano le provoc\u00f3 de inmediato una inspiraci\u00f3n: coger la\nescobilla y empujar como con la piedra por la entrepierna. Era como\nsi la piedra le hubiera hablado y sugerido una soluci\u00f3n al tremendo\nengorro que se hab\u00eda creado.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho y hecho. Empuj\u00f3 con el\nescobill\u00f3n en\u00e9rgicamente y de esta manera se rompi\u00f3 el cagarr\u00f3n.\nTir\u00f3 de la cadena y esta vez, todo desapareci\u00f3 empujado por el\nagua.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Ya est\u00e1 bien, qu\u00e9 ego\u00edsta es\nalguna gente! Algunos act\u00faan como si nadie m\u00e1s existiera en el\nmundo \u2013 coment\u00f3 una esperadora al verla salir, dirigi\u00e9ndose en\nvoz alta para lo oyeran todas las compa\u00f1eras de fatiga.<\/p>\n\n\n\n<p>-A\u00fan perderemos el avi\u00f3n por su\nculpa -comentaba irritada la \u00faltima de la cola.<\/p>\n\n\n\n<p>La culpa le persegu\u00eda y\navergonzaba d\u00e1ndole alas para desaparecer del lugar del delito. Pies\npara que os quiero<a href=\"#sdfootnote3sym\"><sup>3<\/sup><\/a>.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Pudiera ser que la t\u00eda\nGuillermina, la piedra de \u00e1mbar, m\u00e1s la mano agarrada a su brazo de\nla viejecita formaran un tri\u00e1ngulo pitag\u00f3rico, una conjunci\u00f3n\ns\u00edncrona que hubiera favorecido que Susana resolviera un bloqueo o\nun monumental bochorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Dir\u00e9is que son casualidades. Pero\nos contar\u00e9 otra cosa que sucedi\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s incre\u00edble.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda un grupo de compa\u00f1eros\npas\u00e1ndose una pelota de tenis, en un momento muerto, porque hab\u00e9is\nde saber que hay tantos momentos vivos como muertos en la vida.\nCuando se form\u00f3 una especie de subgrupo dentro del grupo y se\npasaban espont\u00e1neamente, por selecci\u00f3n natural o por coincidencia\nemergente la pelota entre s\u00ed dejando al resto de lado. Casualmente\nformaban entre s\u00ed un <strong>tri\u00e1ngulo equil\u00e1tero<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa misma ma\u00f1ana, uno de ellos\ncharlaba en el bar con un desconocido al que tras un rato de ch\u00e1chara\npregunt\u00f3 el nombre por considerarlo suficientemente persona como\npara que desde ese momento ya no fuera an\u00f3nimo.<\/p>\n\n\n\n<p>-C\u00f3mo te llamas? -le pregunt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-Miguel Sampr\u00fan -contest\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo conozco a un tal Antonio\nSampr\u00fan, ya mayor, de Caspe, que hab\u00eda regentado un bar por San\nJos\u00e9, \u00bfNo ser\u00e9is por casualidad parientes?<\/p>\n\n\n\n<p>-Hombre, esa persona podr\u00eda ser\nmi padre, que hace 20 a\u00f1os le perd\u00ed completamente la pista!.<\/p>\n\n\n\n<p>A la segunda persona del\ntri\u00e1ngulo, en paro, la llamaron ese d\u00eda despu\u00e9s de estar cuatro\na\u00f1os en dique seco para ofrecerle un trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera persona iba caminando\ncuando se le abalanz\u00f3 inopinada una bici, que para no arrollarla\nrealiz\u00f3 un giro brusco y fren\u00f3. Menos mal que el ciclista tuvo los\nreflejos de saltar antes de chocar con el suelo. Se levant\u00f3\nenseguida, urgida por la necesidad de salir de ah\u00ed r\u00e1pidamente y\nas\u00ed evitar reproches desagradables, teniendo en cuenta que nadie\nhab\u00eda salido malparado.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera persona qued\u00f3 un\nratito aturdida<a href=\"#sdfootnote4sym\"><sup>4<\/sup><\/a>.\nContemplaba c\u00f3mo se daba a la fuga el ciclista y cuando despert\u00f3\ndel letargo, del susto por lo que pudo haber sido y afectada por lo\ndesagradable de lo ocurrido, mir\u00f3 al suelo y vio un monedero de\nmano, sin carn\u00e9s ni tarjetas, pero con ciento cincuenta euros. No\ntuvo m\u00e1s remedio que qued\u00e1rselos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfTodo casualidad? \u00bfEstos\nacontecimientos eran fruto del azar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo era que un compa\u00f1ero de\nAntonio Sampr\u00fan encontrase a su hijo al que durante tantos a\u00f1os\nhab\u00eda buscado infructuosamente?<\/p>\n\n\n\n<p>Puede que estemos juntos de\ndeterminada manera cuando se produzca una sinergia sincronizada y\nestando unidos pasen cosas de suerte o misteriosa resoluci\u00f3n. Todo\nocurre en un segundo en el que un acontecimiento extra\u00f1o surge sin\nque se explique por qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo mismo<a href=\"#sdfootnote5sym\"><sup>5<\/sup><\/a>\nrecuerdo que cuando vine aqu\u00ed por primera vez era un d\u00eda de mucho\nviento y una semilla de platanero penetr\u00f3 en la fisura del cemento\ndel jard\u00edn. Luego llovi\u00f3 y a los pocos d\u00edas surgi\u00f3 de la grieta\nun peque\u00f1o brote, que regaba por solidaridad hasta que cogi\u00f3 vida\npropia, creci\u00f3 hasta el <strong>tercer<\/strong> piso.<\/p>\n\n\n\n<p>Quince a\u00f1os despu\u00e9s, a ra\u00edz de\nunas obras, el director mand\u00f3 talar el \u00e1rbol. Poco despu\u00e9s me fui.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo parece c\u00f3mo si la vida\ngerminara en complicidad irregular de acontecimientos casuales que\nformasen tri\u00e1ngulos imposibles de predecir?\t<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>COMENTARIOS<\/p>\n\n\n\n<p>#sagaCrecimiento #azar #necesidad\n#superstici\u00f3n #suerte<\/p>\n\n\n\n<p>Comienza la narraci\u00f3n con un\nincidente relacionado con tener prisa y verse obligados a ir\ndespacio. Susana tiene mucha urgencia en ir al lavabo pero una\nviejecita la lentifica. Es un ejemplo del coeficiente de adversidad\nque la realidad tiene sobre nuestros deseos. La adversidad se ve\nalimentada especialmente por verse ella obligada a asistirla debido a\nque casi la atropella con sus prisas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se encuentra en el v\u00e1ter un resto\nenorme que no se va con el agua. Opta por poner un papel encima y\nproceder a aliviarse. Como ha tardado mucho tiempo, se ha formado una\ncola en el v\u00e1ter y llaman impacientes los que esperan. Se crea una\nsituaci\u00f3n muy embarazosa, no por culpa suya, pero en la que los que\nesperan fuera, cree que le responsabilizaran. Adivina anticipadamente\nlas cr\u00edticas de \u201cguarra del Prat\u201d. Aunque no cree en magias se\nacuerda de una piedra de \u00e1mbar que le regal\u00f3 su t\u00eda que la ayuda a\ntranquilizarse. Con el movimiento de cogerla en los pies del pantal\u00f3n\npor donde se ha deslizado se le ocurre una soluci\u00f3n al desaguisado:\nigual que hace el movimiento con la mano, hacerlo con la escobilla\npara romper las cacas del v\u00e1ter y que el agua se las lleve.<\/p>\n\n\n\n<p>A la ocurrencia salvadora la\nllamamos \u201ctriangulaci\u00f3n\u201d, s\u00edmbolo de una soluci\u00f3n repentina a\nuna situaci\u00f3n que se cre\u00eda perdida.<\/p>\n\n\n\n<p>El relato aparta otro \u201ctri\u00e1ngulo\nequil\u00e1tero\u201d que llevan a cabo tres personas que juegan a pasarse\nuna pelota de tenis para entretenerse. Coincide que una encuentra a\nun hijo que hace 20 a\u00f1os estaba perdido, otra trabajo despu\u00e9s de\ncinco a\u00f1os en dique seco y la tercera \u2018encuentra\u2019 ciento\ncincuenta euros que necesitaba, de un ciclista que casi le atropella\ny al que se le cae un monedero antes de salir pitando. Tres eventos\nmagn\u00edficos para los tres que jugaban arm\u00f3nicamente con la pelota.<\/p>\n\n\n\n<p>El ultimo tri\u00e1ngulo es el formado\npor una semilla que cae en un patio de cemento que tiene una ranura\nabierta, que el implicado riega. Crece tres pisos con el tiempo y\ncuando el director lo corta, justo entonces tiene que irse, como si\nel \u00e1rbol sostuviera la vida laboral.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas estas coincidencias, una\ndetr\u00e1s de otra, parecen significar algo misterioso, de ah\u00ed el\nt\u00edtulo \u201ctriangulaci\u00f3n pitag\u00f3rica\u201d sugiriendo alg\u00fan tipo de\nconjunci\u00f3n matem\u00e1tica que produjera el azar como un milagro que se\npudiera provocar.<\/p>\n\n\n\n<p>La f\u00f3rmula no puede deducirse de los distintos ejemplos que se dan en el cuento, en las que s\u00f3lo hay en com\u00fan que se hacen \u201ctres cosas\u201d, lo cual s\u00f3lo da de s\u00ed para un ritual supersticioso. Aunque queda en pie que muchos acontecimientos en nuestra vida ser\u00e1n imposibles de predecir y tendremos que improvisar respuestas para ellos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>NOTAS T\u00c9CNICAS<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\">1<\/a>\n\tPedimos al p\u00fablico que colabore en dictaminar posibles intercambios\n\tinternacionales (franc\u00e9s con espa\u00f1ol, italiano con &#8230;)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\">2<\/a>Ponemos\n\t\u00e9nfasis en este esquema de triangulaci\u00f3n consistente en decir 3\n\tveces disc\u00falpeme.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\">3<\/a>\n\tRepetimos el ritual de colaboraci\u00f3n s\u00e9mica grupal (\u201csalir\n\tpitando\u201d, \u201ctomando las de Villadiego\u201d, \u201cpies en polvorosa\u201d\u2026)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\">4<\/a>\n\tSugerimos el acostumbrado bis de sensaciones pasivas de bloqueo\n\tiniciadas esta vez con \u201caturdida\u201d (\u201casombrada\u201d,\u201destupefecta\u201d..)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\">5<\/a>\n\tSalto \u2018cu\u00e1ntico\u2019 del cuento al narrador, que se integra en la\n\tnarraci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tal vez haya momentos en los que tres personas tengan alg\u00fan tipo de contacto o concordancia como tres notas musicales que hicieran un arpegio o tres planetas que sumaran sus ondas sonoras, \u201cconjunci\u00f3n arm\u00f3nica\u201d, creo que se llama, que produce un sonido que algunos astr\u00f3nomos llaman \u201cm\u00fasica estelar\u201d que no debe confundirse con \u201cm\u00fasica celestial\u201d. La estelar se diferencia en que s\u00f3lo es perceptible mediante oscil\u00f3metros, mientras que la celestial es cosa de m\u00edsticos o fruto del consumo de ciertas drogas alucin\u00f3genas. En uno de los viajes de intercambio que hizo Susana, de esos que un checo se cambia con un irland\u00e9s o un ucraniano con un vien\u00e9s1, estaba en el aeropuerto en zona internacional cuando, resultado de los nervios que le produc\u00eda el viaje que iba a emprender a Frankfurt si saber apenas alem\u00e1n y habiendo fallado a \u00faltima hora el acompa\u00f1ante que la deb\u00eda ir a buscar al llegar a su destino, sin saber si deb\u00eda facturar la maleta o pod\u00eda llevarla en la cabina del avi\u00f3n, si el avi\u00f3n pod\u00eda estropearse en el aire o sufrir un secuestro terrorista o lo que es peor, si durante quince d\u00edas s\u00f3lo comer\u00eda salchichas, todas estas preocupaciones se traduc\u00edan en unos retortijones que requer\u00edan acudir urgentemente al lavabo para resolver el \u201capret\u00f3n\u201d. De pronto, con las prisas, casi choc\u00f3 con una viejecita que alz\u00f3 la mano para detenerla antes de que fuera tarde y la arrollara. -Jovencita, !no me atropelle! Disculpe, disculpe, disculpe -le dijo Susana con una tr\u00edada2 de excusas a modo de reparaci\u00f3n por haberla sometido al peligro de poder haberla tirado al suelo a causa de su precipitaci\u00f3n- Ya la acompa\u00f1o a su asiento&#8230; Susana la cogi\u00f3 del brazo mientras la anciana caminaba -no se hab\u00eda hecho ning\u00fan da\u00f1o, pero parec\u00eda que el susto era mucho peor que el dolor, por lo visto- a c\u00e1mara lenta. Era un suplicio ir m\u00e1s despacio cuando Susana ten\u00eda la urgente necesidad de ir a otro sitio, pero la ancianita la hab\u00eda atrapado con la argolla de su propia culpa. \u201cCreo que la culpa te hace a veces ser esclava de cualquiera que capte al vuelo tu debilidad\u201d, pens\u00f3. Cuando pudo depositarla en el banco, con mucha delicadeza para que no se le rompieran ni las piernas ni la columna vertebral, a\u00fan tuvo que despedirse tres veces hasta que la anciana se cans\u00f3 de recriminarle, advertirle y aconsejarle lentitud de movimientos. Se fue disparada desde la gate 41, casi corriendo sintiendo a sus espaldas la mirada censuradora de la anciana decepcionada por ver incumplidos tan pronto sus consejos, al lavabo m\u00e1s cercano que hac\u00eda rato que ten\u00eda fichado como el santa sanct\u00f3rum de sus retortijones. Al levantar la tapa, Susana se dio cuenta de que conten\u00eda un garrulo de tama\u00f1o gigantesco. Era tan grande y duro que no hab\u00eda manera de que bajara tirando de la cadena varias veces y como ten\u00eda tantas ganas de proceder, opt\u00f3 por poner unos papelitos por encima para no verlo o que no le pudiera salpicar al chocar con lo suyo, que no era poco. Se cre\u00f3 una pir\u00e1mide de excrementos, pero no se atrevi\u00f3 a echar agua por no provocar una inundaci\u00f3n y mancharse los pantalones o los zapatos, adem\u00e1s de dejar el suelo encharcado. En estas que unos nudillos tocaron a la puerta urgiendo a ultimar con en\u00e9rgica cadencia: -Toc toc toc\u2026 Por los ruidos y murmullos que se o\u00edan detr\u00e1s de la puerta, Susana adivinaba que se hab\u00eda formado una de esas colas con las que se tortura a las mujeres con una privaci\u00f3n de lavabos, m\u00e1s escasos que el n\u00famero de solicitantes aconsejar\u00eda. Susana estaba apurada y paralizada por no saber c\u00f3mo resolver airadamente la situaci\u00f3n y le avergonzaba que la consideraran las m\u00e1s cerda que jam\u00e1s se hubiera visto en El Prat. Miss mundo guarrer\u00eda. Sudaba. En situaciones de angustia Susana ten\u00eda la costumbre de tocar una piedra de \u00e1mbar que le hab\u00eda tra\u00eddo como regalo de un viaje a Varsovia su t\u00eda Guillermina, muy proclive al esoterismo, la magia de las Flores de Bach, aroma terapia y gema terapia. Susana consideraba a esa t\u00eda como una fantasiosa empedernida, pero le ten\u00eda cari\u00f1o e incluso a pesar de no creer en ello, cuando tocaba la piedra se aliviaba de los agobios. Podr\u00eda ser que le diera un comp\u00e1s de espera para pensar y cuando uno comienza a pensar deja de estar agarrotado por el p\u00e1nico paralizante. Al ir a tocar la piedra se encontr\u00f3 con la sorpresa de que se hab\u00eda deslizado por alg\u00fan lado del bolsillo. -Pero \u00bfpor d\u00f3nde? -no pudo evitar exclamar-. -Por d\u00f3nde va a ser\u2026 !por la puerta! -suger\u00edan las impacientes de la cola. Tocaba y no ve\u00eda ning\u00fan agujero en el bolsillo del pantal\u00f3n tejano por el que se pudiera haber deslizado fuera de sitio. Al final despert\u00f3 de ese problema misterioso y por los pies del pantal\u00f3n meti\u00f3 la mano hasta recoger la piedra. De pronto este movimiento de estirar la mano le provoc\u00f3 de inmediato una inspiraci\u00f3n: coger la escobilla y empujar como con la piedra por la entrepierna. Era como si la piedra le hubiera hablado y sugerido una soluci\u00f3n al tremendo engorro que se hab\u00eda creado. Dicho y hecho. Empuj\u00f3 con el escobill\u00f3n en\u00e9rgicamente y de esta manera se rompi\u00f3 el cagarr\u00f3n. Tir\u00f3 de la cadena y esta vez, todo desapareci\u00f3 empujado por el agua. -\u00a1Ya est\u00e1 bien, qu\u00e9 ego\u00edsta es alguna gente! Algunos act\u00faan como si nadie m\u00e1s existiera en el mundo \u2013 coment\u00f3 una esperadora al verla salir, dirigi\u00e9ndose en voz alta para lo oyeran todas las compa\u00f1eras de fatiga. -A\u00fan perderemos el avi\u00f3n por su culpa -comentaba irritada la \u00faltima de la cola. La culpa le persegu\u00eda y avergonzaba d\u00e1ndole alas para desaparecer del lugar del delito. Pies para que os quiero3. Pudiera ser que la t\u00eda Guillermina, la piedra de \u00e1mbar, m\u00e1s la mano agarrada a su brazo de la viejecita formaran un tri\u00e1ngulo pitag\u00f3rico, una conjunci\u00f3n s\u00edncrona que hubiera favorecido que Susana resolviera un bloqueo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":24,"featured_media":6639,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2,1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6637"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6637"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6637\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18779,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6637\/revisions\/18779"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6639"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}