{"id":6761,"date":"2019-04-02T22:34:01","date_gmt":"2019-04-02T22:34:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/?p=6761"},"modified":"2020-02-13T03:52:35","modified_gmt":"2020-02-13T03:52:35","slug":"el-ascensor-modernista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/el-ascensor-modernista\/","title":{"rendered":"El ascensor modernista"},"content":{"rendered":"\n<p>Ramiro empezaba a salir con una chica que hab\u00eda conocido en un bar y con la que hab\u00eda hecho esfuerzos considerables de seducci\u00f3n. Ella acababa de separarse de una tormentosa relaci\u00f3n anterior y por ello mismo se mostraba recelosa y evasiva.  <\/p>\n\n\n\n<p>Se llamaba\nElena. De vez en cuando, por cansancio, insistencia o descuido,\nbajaba la guardia y se dejaba querer. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque\nllevaban ya un tiempo en el tira y afloja, parec\u00eda que Ramiro\ncomenzaba a atisbar una inclinaci\u00f3n pr\u00e1ctica y resignada \u2013porque\nElena dec\u00eda que le era imposible sentir pasi\u00f3n en ese momento de su\nvida- a aceptarlo como posible pareja con la que resta\u00f1ar las\nheridas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la\nconfianza que hab\u00eda conseguido por el \u00e9xito de las \u00faltimas veces\nque hab\u00edan quedado, se atrevi\u00f3 a visitarla por sorpresa en su casa.\nLe tra\u00eda unas mimosas de regalo.<\/p>\n\n\n\n<p>Elena viv\u00eda\nen un tercero, cuarto andando, de un edificio antiguo que en tiempos\nhab\u00eda tenido inquilinos adinerados que luego huyeron del centro\nhacia chal\u00e9s en urbanizaciones de lujo. Dejaron como herencia un\nascensor modernista con su revestimiento de madera, banquito para\nsuavizar la espera de la subida, puertezuelas batientes con vidrios\nesmeriladados y espejo con marcos florales tallados en madera. Estaba\nguiado por la era el\u00e9ctrica en vez de la electr\u00f3nica, o sea, con\nbotones sin memoria que provocaban situaciones de robo del ascensor\nsi un vecino pulsaba el interruptor antes que el que lo iba a coger o\nestaba dentro y hab\u00eda tardado m\u00e1s de la cuenta en pulsar el bot\u00f3n\nde su rellano. Quiz\u00e1 en tempos de gloria hab\u00eda un botones subiendo\ny bajando todo el d\u00eda para evitar entuertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese d\u00eda en\nel que Ramiro decidi\u00f3 tomar el ascensor hasta la tercera planta en\nla que viv\u00eda Elena,  primero fue enviado al cuarto piso, en el que\nse encontr\u00f3 con Don Ernesto, que le pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfNo\ntendr\u00e1 usted por casualidad una bolsa de pl\u00e1stico? \u00bfo a lo mejor\npodr\u00eda dejarme el envoltorio de las mimosas, que despu\u00e9s de todo\nestar\u00e1n mejor al natural?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfPero\npara qu\u00e9 la quiere? \u2013le pregunt\u00f3 sorprendido Ramiro-.<\/p>\n\n\n\n<p>-Resulta\nque esta ma\u00f1ana, al abrir la nevera, he visto que hab\u00eda una lechuga\nque comenzaba a estar un poco mustia y con las puntas ennegrecidas,\nentonces se me ha ocurrido la idea de que podr\u00eda quitarle las hojas\nestropeadas y retirar la punta con un cuchillo y llev\u00e1rmela al\ntrabajo. A la hora del almuerzo voy, la corto, la ali\u00f1o y as\u00ed evito\nque se me eche a perder. Yo cre\u00eda que ten\u00eda un rollo de film para\nbocadillos y un rollo de aluminio, pero nada, por lo visto los acab\u00e9\nla semana pasada. Buscaba una bolsa de pl\u00e1stico, pero las grandes\nlas utilic\u00e9 para la papelera y las peque\u00f1as, esas que dan en la\nfarmacia, son demasiado peque\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfY un\nvecino de su rellano no le podr\u00eda facilitar alg\u00fan envoltorio\nadecuado? \u2013le pregunt\u00f3 Ramiro.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1No me lo\ndiga, por favor! He intentado recurrir a los vecinos del  cuarto B.\nTen\u00edan la puerta abierta, pero me he encontrado el piso vac\u00edo, los\npies de las ventanas estaban en ruina porque hab\u00edan sacado el yeso\npara hacer alg\u00fan apa\u00f1o, pero las ropas de los ni\u00f1os y los enseres\nde la cocina estaban como en una casa habitada, incluso se pod\u00eda\noler a tostadas reci\u00e9n hechas en la cocina, pero no hab\u00eda nadie.\nSon inmigrantes ilegales, no crea, a lo mejor se han tenido que\nausentar por alguna inspecci\u00f3n o peligro policial y volver\u00e1n m\u00e1s\ntarde. No me he atrevido a hurgar entre sus posesiones para buscar\nsin permiso una bolsa para mi lechuga.<\/p>\n\n\n\n<p>Ramiro\nestaba algo apurado porque Don Ernesto le estaba entreteniendo m\u00e1s\nde la cuenta. Era un vecino un poco pesado<a href=\"#sdfootnote1sym\"><sup>1<\/sup><\/a>\n y ten\u00eda muchas ganas de ver a Elena y sorprenderla con el ramito de\nsu flor preferida.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto\nse oy\u00f3 un estr\u00e9pito de vidrios rotos y cay\u00f3 a la escalera una\nmujer que se quejaba de dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ay ay!\nVirgen Santa! Ay ay!<\/p>\n\n\n\n<p>A Ramiro le\npareci\u00f3 que en el escal\u00f3n se pod\u00eda ver un hilillo de sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>-Esta\nAurora, a qu\u00e9 fin le da por pisar la claraboya del patio, \u00bfNo sabe\nque esos vidrios no aguantan el peso de una persona humana?. Vaya\nusted joven, a socorrerla mientras llamo a una ambulancia, que no s\u00e9\nyo si podr\u00e9 ir hoy a trabajar a la hora o qu\u00e9 voy a almorzar!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1\u00a1\u00a1Esos\nde arriba que est\u00e1n de juerga reteniendo el ascensor!!! \u2013se oy\u00f3\ngritar desde el rellano.<\/p>\n\n\n\n<p>-Don\nErnesto, ser\u00e1 mejor que vaya yo a pedir ayuda abajo y usted que\ntiene m\u00e1s experiencia socorra a Aurora \u2013le dijo Ramiro,\naprovechando la coyuntura y cerr\u00f3 las portezuelas antes de que Don\nErnesto pudiera objetar nada sobre su decisi\u00f3n o afearle la cobard\u00eda\nde huir de la escena del accidente-. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Ramiro iba\na pulsar el tercero, cuando alguien del segundo le atrajo a su\nrellano sin que pudiera ejercer el derecho de decidir su destino.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ay ay\naaaayyyy \u2013se o\u00eda lejanamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando\nRamiro lleg\u00f3 al segundo, nada m\u00e1s parar la cabina, ya estaba\npulsando el tercero para robarle al ladr\u00f3n del\nascensor seg\u00fan su merecido. El del rellano\nlo llev\u00f3\nentonces hasta la\nplanta calle. En fin. Ramiro fue\narriba y abajo unas cuantas veces hasta que al final renunci\u00f3 a su\nderecho de <em>primus inter pares<\/em>.\nEs mejor que si no puedes evitar que tu enemigo te arrastre, te\ndejes llevar por \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>El ascensor\nse par\u00f3 en el segundo piso. Parad\u00f3jicamente en ese momento, todos\nlos vecinos competidores<a href=\"#sdfootnote2sym\"><sup>2<\/sup><\/a>\n se quedaron paralizados con la mano a un cent\u00edmetro de su bot\u00f3n,\nsin animarse a mover ficha, congelado el movimiento. Al no haber\nataque tampoco hab\u00eda defensa y al no querer hacer requiebros\nsobreven\u00eda la par\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p>En el\ncomp\u00e1s de espera, con el ceje del traqueteo de motores y trasiego de\nsirgas, en el silencio sobrevenido, oy\u00f3 voces en el rellano del\ntercero y reconoci\u00f3 la voz de su amada Elena:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Esto\nten\u00eda que ocurrir! \u2013le oy\u00f3 dirigir un reproche a alguien.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Pero\nocurre por algo! \u2013sentenci\u00f3 una voz masculina, con cierto descaro.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo no\nquer\u00eda que ocurriese esto, pero si me asaltas por el punto d\u00e9bil \u2026\n-protestaba Elena, sin tanto convencimiento como antes.<\/p>\n\n\n\n<p>-El punto\nd\u00e9bil es tuyo. No pretender\u00e1s que vaya contra mi mismo\u2026 -suger\u00eda\nel desvergonzado-.<\/p>\n\n\n\n<p>-Venga,\nentra, listillo, pero que sea la \u00faltima vez! \u2013le respondi\u00f3 Elena.<\/p>\n\n\n\n<p>A Ramiro le\npareci\u00f3 mal subir a verla en estas condiciones, tanto para no sufrir\nm\u00e1s humillaci\u00f3n como para que ella no sufriera con el espect\u00e1culo\nde su sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 los\nbatientes de la puerta para satisfacci\u00f3n del aspirante del segundo,\nque le dirigi\u00f3 una sonrisa guasona de triunfo moral. \n<\/p>\n\n\n\n<p>En el\nsegundo piso viv\u00eda Marta, una antigua amiga que casualmente resid\u00eda\nen el mismo edificio. En un pasado que semejaba estar en un agujero\nnegro hubo cierta confianza, incluso en una ocasi\u00f3n llegaron a\ndormir juntos, abrazados, con se\u00f1ales evidentes de excitaci\u00f3n, pero\nsin que se consumara la penetraci\u00f3n. Por circunstancias de la vida\nno se pudieron hacer nuevas probaturas y consumar. Sus vidas\ntrascurrieron por cursos muy distintos hasta que el azar les hizo\ncoincidir en el edificio en el que viv\u00eda Elena. En los \u00faltimos\ntiempos se hab\u00edan reunido las parejas ora en el segundo, ora en el\ntercero, para tomar unas cervezas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ramiro le\nexplic\u00f3 a Marta lo o\u00eddo anteriormente y que estaba sucediendo en\nese momento en el piso de arriba, cosa que no sab\u00eda si le excitaba o\ncompung\u00eda el coraz\u00f3n. No le dijo nada del accidente de la claraboya\ncon Aurora no fuera que se empe\u00f1ara en subir juntos a ayudar a la\nherida.<\/p>\n\n\n\n<p>Marta le\nsupo calmar con su voz melosa y profunda \u2013curtida en imitar a\ncantautores- que hipnotizaba un poco:<\/p>\n\n\n\n<p>-Es normal\nque una separada como Elena tuviera su alma dividida, que oscilase de\naqu\u00ed para all\u00ed como un p\u00e9ndulo desajustado hasta que el amor roto\npudiera soldar sus grietas. Ten paciencia y resignaci\u00f3n \u2013le\naconsejaba- porque la impresi\u00f3n entresacada en las visitas que nos\nhemos hecho es que os veo congeniando.<\/p>\n\n\n\n<p>En\nconclusi\u00f3n, se juntaron tanto la deuda de lo que pudo ser y no fue,\ncomo la gratitud por la ayuda, como la sabidur\u00eda que surge en los\nmomentos m\u00e1s dif\u00edciles en los que parece que el mundo se hunde y\ncomenzaron a hablar por fin del incidente inocente, aunque picante,\nque sucedi\u00f3 siendo m\u00e1s jovencitos. Jugaron con la cuesti\u00f3n de lo\nque se deb\u00edan el uno al otro, ahora en la madurez para acabar lo que\nestuvo inconcluso, o si la madurez que ten\u00edan era cuestionable si se\nplanteaban estos temas escabrosos en un momento inoportuno.<\/p>\n\n\n\n<p>Arriba y\nabajo se fragu\u00f3 un caos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al intentar\nirse a casa se produjo un nuevo incidente al coger el ascensor de\nbajada. Un vecino &#8230;si \u2026<a href=\"#sdfootnote3sym\"><sup>3<\/sup><\/a>\n,  interfiri\u00f3 su huida de la confusi\u00f3n hacia el refugio de la calle\ny lo envi\u00f3 &nbsp;hacia el tercero, lugar tan malo como el cuarto o\nel segundo, que de todos quer\u00eda alejarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Son\nfrustrantes esas ocasiones en las que cu\u00e1nto m\u00e1s te quieres alejar\nmenos lo logras. Contra m\u00e1s prisa tienes m\u00e1s despacio vas y cuanto\nm\u00e1s quieres vivir m\u00e1s te embarras.<\/p>\n\n\n\n<p>Una\nambulancia se llevaba a Aurora y en la ventanilla se ve\u00eda la cabeza\nde don Ernesto que le miraba a lo lejos con desprecio.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>\nCOMENTARIOS<\/p>\n\n\n\n<p>#aspiraciones\n#frustraci\u00f3n #responsabilidad \n<\/p>\n\n\n\n<p>El ascensor\nes un buen representante del \u2018movimiento social\u2019, arriba y abajo,\nde nuestra lucha por encontrar un lugar en el mundo. Nuestros pasos\nnos llevan a donde no quer\u00edamos e intentando salir de un embrollo\ncaemos en otro distinto. Los vecinos tocando el timbre de la cabina\nproducen la sensaci\u00f3n de \u2018navegar\u2019 sin rumbo, queriendo llegar\nal lugar adecuado, pero empujados por fuerzas mayores a otro sitio.<\/p>\n\n\n\n<p>En el\ncuarto piso se encuentra el hombre redundante, la palabrer\u00eda hueca,\nun vac\u00edo verborr\u00e9ico representado por Don Ernesto que busca un\npl\u00e1stico para su lechuga. Le da explicaciones exhaustivas a Ramiro\nque tiene mucha prisa en bajar al tercero, pero es incapaz de cortar\nla conversaci\u00f3n por educaci\u00f3n. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Oyen la\nca\u00edda de Aurora, que tiene un accidente. Ramiro no se quiere\ninvolucrar y delega la ayuda solidaria a Don Ernesto siguiendo el\nprincipio de \u201cque ayuden otros\u201d para evitar en lo posible la\ncarga de los dem\u00e1s sobre las propias espaldas en plena organizaci\u00f3n\nsocial con asistencia delegada.<\/p>\n\n\n\n<p>En el\nsegundo oye a un hombre entrar en la casa de Elena, lo que frustra\nsus aspiraciones amatorias. Su antigua amiga Marta, que casualmente\nvive en el rellano del segundo le consuela y le anima a tener\npaciencia con Elena, reci\u00e9n divorciada. Hablan de sus propios\nescarceos juveniles en una situaci\u00f3n algo picante y a contratiempo. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Es como si\nlos momentos en los que queremos que ocurran ciertas cosas est\u00e9n\n\u2018ocupados\u2019, y en cambio, cuando no los queremos se desocupan,\ntodo al rev\u00e9s. Las oportunidades que nos ha dado la vida no las\nhemos podido coger a tiempo. Alguien nos \u2018ha robado el ascensor\u2019\ny nos vemos desplazados como t\u00edteres o n\u00e1ufragos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>NOTAS T\u00c9CNICAS<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\">1<\/a>\n\tSe indignan los participantes\n\tcon \u2018Ramiro\u2019\n\tacumulando m\u00e1s calificativos para el vecino \u2018pesado\u2019: \u201ctoca\n\tpelotas\u201d, \u201cde los que se entrometen cuando no toca\u201d, \u201cplasta\u201d\n\tfueron algunos de los a\u00f1adidos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\">2<\/a>\n\tSugerimos una nueva ronda de calificativos vecinales, pero que no se\n\trepitan de la anterior vez. \u201cMangoneadores\u201d, \u201cmetome-en-todo\u201d,\n\t\u201cmandones\u201d, \u201cinvasivos\u201d, \u2026 dijeron algunos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\">3<\/a>\n\tEl narrador sugiere que vendr\u00eda bien, de nuevo, etiquetar a cierto\n\ttipo de vecinos. \u201cImpertinente\u201d, \u201cm\u00e1s pesado que las\n\tpesetas\u201d, \u201centrometido\u201d a\u00f1adieron esta vez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ramiro empezaba a salir con una chica que hab\u00eda conocido en un bar y con la que hab\u00eda hecho esfuerzos considerables de seducci\u00f3n. Ella acababa de separarse de una tormentosa relaci\u00f3n anterior y por ello mismo se mostraba recelosa y evasiva. Se llamaba Elena. De vez en cuando, por cansancio, insistencia o descuido, bajaba la guardia y se dejaba querer. Aunque llevaban ya un tiempo en el tira y afloja, parec\u00eda que Ramiro comenzaba a atisbar una inclinaci\u00f3n pr\u00e1ctica y resignada \u2013porque Elena dec\u00eda que le era imposible sentir pasi\u00f3n en ese momento de su vida- a aceptarlo como posible pareja con la que resta\u00f1ar las heridas. Con la confianza que hab\u00eda conseguido por el \u00e9xito de las \u00faltimas veces que hab\u00edan quedado, se atrevi\u00f3 a visitarla por sorpresa en su casa. Le tra\u00eda unas mimosas de regalo. Elena viv\u00eda en un tercero, cuarto andando, de un edificio antiguo que en tiempos hab\u00eda tenido inquilinos adinerados que luego huyeron del centro hacia chal\u00e9s en urbanizaciones de lujo. Dejaron como herencia un ascensor modernista con su revestimiento de madera, banquito para suavizar la espera de la subida, puertezuelas batientes con vidrios esmeriladados y espejo con marcos florales tallados en madera. Estaba guiado por la era el\u00e9ctrica en vez de la electr\u00f3nica, o sea, con botones sin memoria que provocaban situaciones de robo del ascensor si un vecino pulsaba el interruptor antes que el que lo iba a coger o estaba dentro y hab\u00eda tardado m\u00e1s de la cuenta en pulsar el bot\u00f3n de su rellano. Quiz\u00e1 en tempos de gloria hab\u00eda un botones subiendo y bajando todo el d\u00eda para evitar entuertos. Ese d\u00eda en el que Ramiro decidi\u00f3 tomar el ascensor hasta la tercera planta en la que viv\u00eda Elena, primero fue enviado al cuarto piso, en el que se encontr\u00f3 con Don Ernesto, que le pregunt\u00f3: -\u00bfNo tendr\u00e1 usted por casualidad una bolsa de pl\u00e1stico? \u00bfo a lo mejor podr\u00eda dejarme el envoltorio de las mimosas, que despu\u00e9s de todo estar\u00e1n mejor al natural? -\u00bfPero para qu\u00e9 la quiere? \u2013le pregunt\u00f3 sorprendido Ramiro-. -Resulta que esta ma\u00f1ana, al abrir la nevera, he visto que hab\u00eda una lechuga que comenzaba a estar un poco mustia y con las puntas ennegrecidas, entonces se me ha ocurrido la idea de que podr\u00eda quitarle las hojas estropeadas y retirar la punta con un cuchillo y llev\u00e1rmela al trabajo. A la hora del almuerzo voy, la corto, la ali\u00f1o y as\u00ed evito que se me eche a perder. Yo cre\u00eda que ten\u00eda un rollo de film para bocadillos y un rollo de aluminio, pero nada, por lo visto los acab\u00e9 la semana pasada. Buscaba una bolsa de pl\u00e1stico, pero las grandes las utilic\u00e9 para la papelera y las peque\u00f1as, esas que dan en la farmacia, son demasiado peque\u00f1as. -\u00bfY un vecino de su rellano no le podr\u00eda facilitar alg\u00fan envoltorio adecuado? \u2013le pregunt\u00f3 Ramiro. -\u00a1No me lo diga, por favor! He intentado recurrir a los vecinos del cuarto B. Ten\u00edan la puerta abierta, pero me he encontrado el piso vac\u00edo, los pies de las ventanas estaban en ruina porque hab\u00edan sacado el yeso para hacer alg\u00fan apa\u00f1o, pero las ropas de los ni\u00f1os y los enseres de la cocina estaban como en una casa habitada, incluso se pod\u00eda oler a tostadas reci\u00e9n hechas en la cocina, pero no hab\u00eda nadie. Son inmigrantes ilegales, no crea, a lo mejor se han tenido que ausentar por alguna inspecci\u00f3n o peligro policial y volver\u00e1n m\u00e1s tarde. No me he atrevido a hurgar entre sus posesiones para buscar sin permiso una bolsa para mi lechuga. Ramiro estaba algo apurado porque Don Ernesto le estaba entreteniendo m\u00e1s de la cuenta. Era un vecino un poco pesado1 y ten\u00eda muchas ganas de ver a Elena y sorprenderla con el ramito de su flor preferida. De pronto se oy\u00f3 un estr\u00e9pito de vidrios rotos y cay\u00f3 a la escalera una mujer que se quejaba de dolor. -Ay ay! Virgen Santa! Ay ay! A Ramiro le pareci\u00f3 que en el escal\u00f3n se pod\u00eda ver un hilillo de sangre. -Esta Aurora, a qu\u00e9 fin le da por pisar la claraboya del patio, \u00bfNo sabe que esos vidrios no aguantan el peso de una persona humana?. Vaya usted joven, a socorrerla mientras llamo a una ambulancia, que no s\u00e9 yo si podr\u00e9 ir hoy a trabajar a la hora o qu\u00e9 voy a almorzar! -\u00a1\u00a1\u00a1Esos de arriba que est\u00e1n de juerga reteniendo el ascensor!!! \u2013se oy\u00f3 gritar desde el rellano. -Don Ernesto, ser\u00e1 mejor que vaya yo a pedir ayuda abajo y usted que tiene m\u00e1s experiencia socorra a Aurora \u2013le dijo Ramiro, aprovechando la coyuntura y cerr\u00f3 las portezuelas antes de que Don Ernesto pudiera objetar nada sobre su decisi\u00f3n o afearle la cobard\u00eda de huir de la escena del accidente-. Ramiro iba a pulsar el tercero, cuando alguien del segundo le atrajo a su rellano sin que pudiera ejercer el derecho de decidir su destino. -Ay ay aaaayyyy \u2013se o\u00eda lejanamente. Cuando Ramiro lleg\u00f3 al segundo, nada m\u00e1s parar la cabina, ya estaba pulsando el tercero para robarle al ladr\u00f3n del ascensor seg\u00fan su merecido. El del rellano lo llev\u00f3 entonces hasta la planta calle. En fin. Ramiro fue arriba y abajo unas cuantas veces hasta que al final renunci\u00f3 a su derecho de primus inter pares. Es mejor que si no puedes evitar que tu enemigo te arrastre, te dejes llevar por \u00e9l. El ascensor se par\u00f3 en el segundo piso. Parad\u00f3jicamente en ese momento, todos los vecinos competidores2 se quedaron paralizados con la mano a un cent\u00edmetro de su bot\u00f3n, sin animarse a mover ficha, congelado el movimiento. Al no haber ataque tampoco hab\u00eda defensa y al no querer hacer requiebros sobreven\u00eda la par\u00e1lisis. En el comp\u00e1s de espera, con el ceje del traqueteo de motores y trasiego de sirgas, en el silencio sobrevenido, oy\u00f3 voces en el rellano del tercero y reconoci\u00f3 la voz de su amada Elena: -\u00a1Esto ten\u00eda que ocurrir! \u2013le oy\u00f3 dirigir un reproche a&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":24,"featured_media":6764,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6761"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6761"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6761\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17001,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6761\/revisions\/17001"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6764"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6761"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6761"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6761"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}