{"id":9893,"date":"2019-09-19T13:14:21","date_gmt":"2019-09-19T13:14:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/?p=9893"},"modified":"2019-09-19T21:36:45","modified_gmt":"2019-09-19T21:36:45","slug":"una-historia-de-fantasmas-un-cuento-de-mark-twain","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cdencuentro.org\/idus\/una-historia-de-fantasmas-un-cuento-de-mark-twain\/","title":{"rendered":"Una historia de fantasmas, un cuento de Mark Twain"},"content":{"rendered":"\n<p><em>En el relato de hoy se trabaja muy especialmente la t\u00e9cnica de la historia dentro de la historia_ el gigante de Cardiff_ fundamental para comprender el di\u00e1logo final y desenlace.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p><em>En la primera parte de la narraci\u00f3n se destacan varias ideas: como los buenos recuerdos exorcizan los malos presagios; la angustia del insomnio; el poder de la sugesti\u00f3n, interpelando a los participantes sobre sus vivencias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se recurre a la escenificaci\u00f3n de las sensaciones del protagonista, as\u00ed como las apariciones espectrales, representando tambi\u00e9n el di\u00e1logo entre narrador y gigante. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Al finalizar la narraci\u00f3n se debate sobre la veracidad de las apariciones, posibles causas de las mismas (enfermedad, paranoia, pesadilla&#8230;) y se profundiza en la triste realidad de la estafa del propio gigante.<\/em>  <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Alquil\u00e9 una gran habitaci\u00f3n lejos de Broadway, en un edificio grande y viejo cuyos pisos superiores hab\u00edan estado vac\u00edos por a\u00f1os\u2026 hasta que yo llegu\u00e9. El lugar hab\u00eda sido ganado hac\u00eda tiempo por el polvo y las telara\u00f1as, por la soledad y el silencio. La primera noche que sub\u00ed a mis aposentos me pareci\u00f3 estar a tientas entre tumbas e invadiendo la privacidad de los muertos. Por primera vez en mi vida me dio un pavor supersticioso; y como si una invisible tela de ara\u00f1a hubiera rozado mi rostro con su textura, me estremec\u00ed como alguien que se encuentra con un fantasma.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que llegu\u00e9 a mi cuarto me sent\u00ed feliz, y expuls\u00e9 la oscuridad. Un alegre fuego ard\u00eda en la chimenea, y me sent\u00e9 frente al mismo con reconfortante sensaci\u00f3n de alivio. Estuve as\u00ed durante dos horas, pensando en los buenos viejos tiempos; recordando escenas e invocando rostros medio olvidados a trav\u00e9s de las nieblas del pasado; escuchando, en mi fantas\u00eda, voces que tiempo ha fueron silenciadas para siempre, y canciones una vez familiares que hoy en d\u00eda ya nadie canta. Y cuando mi ensue\u00f1o se atenu\u00f3 hasta un mustio patetismo, el alarido del viento fuera se convirti\u00f3 en un gemido, el furioso latido de la lluvia contra las ventanas se acall\u00f3 y uno a uno los ruidos en la calle se comenzaron a silenciar, hasta que los apresurados pasos del \u00faltimo paseante rezagado murieron en la distancia y ya ning\u00fan sonido se hizo audible. El fuego se estaba extinguiendo. Una sensaci\u00f3n de soledad se ceb\u00f3 en m\u00ed. Me levant\u00e9 y me desvest\u00ed movi\u00e9ndome en puntillas por la habitaci\u00f3n, haciendo todo a hurtadillas, como si estuviera rodeado por enemigos dormidos cuyos descansos fuera fatal suspender. Me acost\u00e9 y me tend\u00ed a escuchar la lluvia y el viento y los distantes sonidos de las persianas, hasta que me adormec\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dorm\u00ed profundamente, pero no s\u00e9 por cu\u00e1nto tiempo. De repente, me despert\u00e9, estremecido. Todo estaba en calma. Todo, a excepci\u00f3n de mi coraz\u00f3n: pod\u00eda escuchar mi propio latido. En ese momento las frazadas y colchas comenzaron a deslizarse lentamente hacia los pies de la cama, \u00a1c\u00f3mo si alguien estuviera hal\u00e1ndolas! No pod\u00eda moverme, no pod\u00eda hablar. Los cobertores se hab\u00edan deslizado hasta que mi pecho qued\u00f3 al descubierto. Entonces, con un gran esfuerzo, los aferr\u00e9 y los sub\u00ed nuevamente hasta mi cabeza. Esper\u00e9, escuch\u00e9, esper\u00e9. Una vez m\u00e1s comenz\u00f3 el firme hal\u00f3n. Al final arrebat\u00e9 los cobertores nuevamente a su lugar, y los as\u00ed con fuerza. Esper\u00e9. Luego sent\u00ed nuevos tirones, y la cosa renov\u00f3 sus fuerzas. El tir\u00f3n se afianz\u00f3 con firme tensi\u00f3n; a cada momento se hac\u00eda m\u00e1s fuerte. Mi fuerza ces\u00f3, y por tercera vez las frazadas se alejaron. Gem\u00ed. \u00a1Y un gemido de respuesta vino desde los pies de la cama! Gruesas gotas de sudor comenzaron a poblar mis sienes. Estaba m\u00e1s muerto que vivo. Escuch\u00e9 unos fuertes pasos en el cuarto \u2014como si fuera el paso de un elefante, eso me pareci\u00f3\u2014 y no era nada humano. Pero era como si se alejara de m\u00ed. Lo escuch\u00e9 aproxim\u00e1ndose a la puerta, traspas\u00e1ndola sin mover cerrojo o cerradura, y deambular por los t\u00e9tricos pasillos, tensando el piso de madera y haciendo crujir las vigas a su paso. Luego de eso, el silencio rein\u00f3 una vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando mi excitaci\u00f3n se calm\u00f3, me dije a m\u00ed mismo: \u201cEsto ha sido un sue\u00f1o, simplemente un horrendo sue\u00f1o.\u201d Y me qued\u00e9 pensando eso hasta que me convenc\u00ed que hab\u00eda sido solo una pesadilla, y entonces me relaj\u00e9 lo suficiente como para re\u00edr un poco y estuve feliz de nuevo. Me levant\u00e9 y encend\u00ed una luz; y cuando revis\u00e9 la puerta, vi que la cerradura y el cerrojo estaban como los hab\u00eda dejado. Otra serena sonrisa fluy\u00f3 desde mi coraz\u00f3n y se onde\u00f3 en mis labios. Tom\u00e9 mi pipa y la encend\u00ed, y cuando estaba ya sentado frente al fuego, \u00a1la pipa se me cay\u00f3 de entre los dedos, la sangre se fue de mis mejillas, y mi pl\u00e1cida respiraci\u00f3n se detuvo y qued\u00e9 sin aliento! Entre las cenizas del fuego, a un costado de mi propias huellas, hab\u00eda otra, tan vasta en comparaci\u00f3n que las m\u00edas parec\u00edan las de un infante. Entonces, hab\u00eda habido un visitante, y las pisadas del elefante quedaban demostradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Apagu\u00e9 la luz y regres\u00e9 a la cama, paral\u00edtico de miedo. Me recost\u00e9 un largo rato, mirando fijamente en la oscuridad, y escuchando. Percib\u00ed un rechinido m\u00e1s arriba, como si alguien estuviera arrastrando un cuerpo pesado por el piso; entonces escuch\u00e9 que lanzaban el cuerpo, y el chasquido de mis ventanas fue la respuesta del golpe. En otras partes del edificio escuch\u00e9 portazos. A intervalos, tambi\u00e9n o\u00ed sigilosos pasos, por aqu\u00ed y por all\u00e1, a trav\u00e9s de los corredores, y subiendo y bajando las escaleras. Algunas veces esos ruidos se acercaban a mi puerta, dubitaban y luego retroced\u00edan. Escuch\u00e9, desde pasillos lejanos, el d\u00e9bil sonido de cadenas, los que se iban acercando paulatinamente a la par que ascend\u00edan las escaleras, marcando cada movimiento con un matraqueo met\u00e1lico. Escuch\u00e9 palabras murmurantes; gritos a medias que parec\u00edan ser violentamente sofocados; y el crujido de prendas invisibles. En ese momento fui consciente de que mi habitaci\u00f3n estaba siendo invadida, y de que no estaba solo. Escuch\u00e9 suspiros y alientos alrededor de mi cama, y misteriosos murmullos. Tres peque\u00f1as esferas de suave fosforescencia aparecieron en el techo, directamente sobre mi cabeza, brillando durante un instante, para luego dejarse caer\u2026 dos de ellas sobre mi cara, y una sobre la almohada. Me salpicaron con algo l\u00edquido y c\u00e1lido. La intuici\u00f3n me dijo que podr\u00eda ser sangre; no necesitaba luz para darme cuenta de ello. Entonces vi rostros p\u00e1lidos, levemente luminosos, y manos blancas, flotando en el aire, como sin cuerpos; flotando en un momento, para luego desaparecer. El murmullo ces\u00f3, lo mismo que las voces y los sonidos, y una solemne calma sigui\u00f3. Esper\u00e9 y escuch\u00e9. Sent\u00ed que ten\u00eda que encender una luz o morir\u00eda. Estaba debilitado por el temor. Lentamente me alc\u00e9 hasta sentarme, \u00a1y mi rostro entr\u00f3 en contacto con una mano viscosa! Todas mis fuerzas me abandonaron de repente, y me ca\u00ed como si fuera un inv\u00e1lido. Entonces escuch\u00e9 el susurro de una tela; pareci\u00f3 como si hubiera pasado la puerta y salido.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando todo se calm\u00f3 una vez m\u00e1s, sal\u00ed de la cama, enfermo y enclenque, y encend\u00ed la luz de gas con una mano tan tr\u00e9mula como si fuera de una persona de cien a\u00f1os. La luz le dio algo de alegr\u00eda a mi esp\u00edritu. Me sent\u00e9 y qued\u00e9 contemplando las grandes huellas en las cenizas. Las mir\u00e9 mientras la llama del gas se pon\u00eda mustia. En ese mismo momento volv\u00ed a escuchar el paso elefantino. Not\u00e9 su aproximaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s cerca, por el vest\u00edbulo, mientras la luz se iba extinguiendo poco a poco. Los ruidos llegaron hasta mi puerta e hicieron una pausa; la luz ya hab\u00eda menguado hasta convertirse en una m\u00f3rbida llama azul, y todas las cosas a mi alrededor ten\u00edan un aspecto espectral. La puerta no se abri\u00f3; sin embargo, sent\u00ed en el rostro una leve bocanada de aire. En ese momento fui consciente que una presencia enorme y gris estaba frente a m\u00ed. Mir\u00e9 con ojos fascinados. Hab\u00eda una luminosidad p\u00e1lida sobre la Cosa; gradualmente sus pliegues oscuros comenzaron a tomar forma; apareci\u00f3 una mano, luego unas piernas, un cuerpo, y al final una gran cara de tristeza surgi\u00f3 del vapor. \u00a1Limpio de su cobertura, desnudo, muscular y bello, el majestuoso Gigante de Cardiff apareci\u00f3 ante m\u00ed!<\/p>\n\n\n\n<p>Todo mi miseria desapareci\u00f3, ya que de ni\u00f1o sab\u00eda que ning\u00fan da\u00f1o podr\u00eda esperar de tan benigno semblante. Mi alegr\u00eda regres\u00f3 una vez m\u00e1s a mi esp\u00edritu, y en simpat\u00eda con esta, la llama de gas resplandeci\u00f3 nuevamente. Nunca un solitario exiliado fue tan feliz en recibir compa\u00f1\u00eda como yo al saludar al amigable gigante. Dije:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNada m\u00e1s que t\u00fa? \u00bfSabes que me he pegado un susto de muerte durante las \u00faltimas dos o tres horas? Estoy m\u00e1s que feliz de verte. Desear\u00eda tener una silla, aqu\u00ed, aqu\u00ed. \u00a1No trates de sentarte en esa cosa!<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ya era tarde. Se hab\u00eda sentado antes que pudiera detenerlo; nunca vi una silla estremecerse as\u00ed en toda mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Detente, detente o arruinar\u00e1s todo.<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo muy tarde. Hubo otro destrozo, y otra silla fue reducida a sus elementos originales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Al infierno! \u00bfEs que no tienes juicio? \u00bfDeseas arruinar todo el mobiliario de este lugar? Aqu\u00ed, aqu\u00ed, tonto petrificado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero fue in\u00fatil, antes que pudiera detenerlo, ya se hab\u00eda sentado en la cama, y esta era ya una melanc\u00f3lica ruina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 clase de conducta es esta? Primero vienes pesadamente aqu\u00ed trayendo una legi\u00f3n de fantasmas vagabundos para intranquilizarme, y luego tengo que pasar por alto tal falta de delicadeza que no ser\u00eda tolerada por ninguna persona de cultura elevada excepto en un teatro respetable, y no contento con la desnudez de tu sexo, me compensas destrozando todo el mobiliario mientras buscas lugar d\u00f3nde sentarte. T\u00fa te da\u00f1as a ti mismo tanto como a m\u00ed. Te has lastimado el final de tu columna vertebral, y has dejado el piso sembrado de astillas de tus destrozos. Deber\u00edas estar avergonzado, ya eres bastante grande como para saber las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 bien, no romper\u00e9 m\u00e1s muebles. Pero \u00bfqu\u00e9 puedo hacer? No he tenido la oportunidad de sentarme desde hace cien a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Y las l\u00e1grimas comenzaron a brotar de sus ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pobre diablo \u2014dije\u2014 no deber\u00eda haber sido tan rudo contigo. Eres un hu\u00e9rfano, sin duda. Pero si\u00e9ntate en el piso, aqu\u00ed, ninguna otra cosa aguantar\u00e1 tu peso.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que se sent\u00f3 en el suelo y encend\u00ed una pipa que me dio, le di una de mis mantas y se la puso sobre los hombros, le puse mi ba\u00f1era invertida en la cabeza, a modo de casco, y lo puse c\u00f3modo. Entonces \u00e9l cruz\u00f3 las piernas mientras yo aviv\u00e9 el fuego y acerqu\u00e9 las prodigiosas formas de sus pies al calor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa con las plantas de tus pies y la parte anterior de tus piernas, que parecen cinceladas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Saba\u00f1ones infernales! Los cog\u00ed estando en la granja Newell. Amo ese lugar como si fuera mi viejo hogar. No hay para m\u00ed nada como la tranquilidad que siento cuando estoy ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablamos durante media hora, y luego not\u00e9 que parec\u00eda cansado, y se lo dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCansado? \u2014dijo\u2014. Bueno, deber\u00eda estarlo. Y ahora te dir\u00e9 todo, ya que me has tratado tan bien. Soy el esp\u00edritu del Hombre Petrificado que yace sobre la calle que va al museo. Soy el fantasma del Gigante de Cardiff. No puedo tener descanso, no puedo tener paz, hasta que alguien d\u00e9 a mi pobre cuerpo una sepultura. \u00bfQu\u00e9 es lo m\u00e1s natural que puedo hacer para que los hombres satisfagan ese deseo? \u00a1Aterrorizarlos, encantar el lugar donde descansan! As\u00ed que embruj\u00e9 el museo noche tras noche. Hasta tuve la ayuda de otros espectros. Pero no hice bien, porque nadie se atrev\u00eda luego a ir al museo a medianoche. Entonces se me ocurri\u00f3 acechar un poco este lugar. Sent\u00ed que si escuchaba gritos, tendr\u00eda \u00e9xito, as\u00ed que reclut\u00e9 a las m\u00e1s eficientes almas que la perdici\u00f3n pudiera proveer. Noche tras noche estuvimos estremeciendo estas enmohecidas rec\u00e1maras, arrastrando cadenas, gru\u00f1endo, murmurando, deambulando, subiendo y bajando escaleras, hasta que, para decir la verdad, me cans\u00e9 de hacerlo. Pero cuando vi una luz en tu cuarto esta noche, recuper\u00e9 mis energ\u00edas nuevamente y sal\u00ed con la frescura original. Pero estoy cansado, enteramente agotado. \u00a1Dame, te imploro, dame alguna esperanza!<\/p>\n\n\n\n<p>Encendido por un estallido de excitaci\u00f3n, exclam\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Esto sobrepasa todo, todo lo ocurrido! \u00bfPor qu\u00e9 t\u00fa, pobre f\u00f3sil antiguo, te tomas tantas preocupaciones por nada? \u00a1Has estado acechando una efigie de yeso de ti mismo, ya que el verdadero Gigante de Cardiff est\u00e1 en Albany! \u00a1Demonios! \u00bfNo sabes en d\u00f3nde est\u00e1n tus propios restos?<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca vi tan elocuente mirada de verg\u00fcenza, de lastimera humillaci\u00f3n. El Hombre Petrificado se levant\u00f3 lentamente y dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Honestamente, \u00bfes eso cierto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tan cierto como que estoy aqu\u00ed sentado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sac\u00f3 la pipa de su boca y la dej\u00f3 en el mantel, luego se irgui\u00f3 dubitativamente (de manera inconsciente, por alg\u00fan viejo h\u00e1bito, llev\u00f3 sus manos hasta donde los bolsillos de sus pantalones deber\u00edan haber estado, y de forma meditativa dej\u00f3 caer su barbilla en su pecho) y finalmente dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bien, nunca antes me hab\u00eda sentido tan absurdo. \u00a1El Hombre Petrificado ha sido vendido a alguien m\u00e1s, y ahora el peor fraude ha terminado vendiendo su propio fantasma! Hijo m\u00edo, si alguna caridad queda en tu coraz\u00f3n por un pobre fantasma sin amigos como yo, por favor: no dejes que esto se sepa. Piensa c\u00f3mo te sentir\u00edas si te hubieras puesto t\u00fa mismo en rid\u00edculo tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuch\u00e9 esto, y el brib\u00f3n se fue retirando lentamente, paso a paso baj\u00f3 las escaleras y sali\u00f3 a la calle desierta; me sent\u00ed triste de que se hubiera ido, pobre tipo, y tambi\u00e9n porque se llev\u00f3 mi manta y mi ba\u00f1era.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alquil\u00e9 una gran habitaci\u00f3n lejos de Broadway, en un edificio grande y viejo cuyos pisos superiores hab\u00edan estado vac\u00edos por a\u00f1os\u2026 hasta que yo llegu\u00e9. El lugar hab\u00eda sido ganado hac\u00eda tiempo por el polvo y las telara\u00f1as, por la soledad y el silencio. La primera noche que sub\u00ed a mis aposentos me pareci\u00f3 estar a tientas entre tumbas e invadiendo la privacidad de los muertos. Por primera vez en mi vida me dio un pavor supersticioso; y como si una invisible tela de ara\u00f1a hubiera rozado mi rostro con su textura, me estremec\u00ed como alguien que se encuentra con un fantasma.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que llegu\u00e9 a mi cuarto me sent\u00ed feliz, y expuls\u00e9 la oscuridad. Un alegre fuego ard\u00eda en la chimenea, y me sent\u00e9 frente al mismo con reconfortante sensaci\u00f3n de alivio. Estuve as\u00ed durante dos horas, pensando en los buenos viejos tiempos; recordando escenas e invocando rostros medio olvidados a trav\u00e9s de las nieblas del pasado; escuchando, en mi fantas\u00eda, voces que tiempo ha fueron silenciadas para siempre, y canciones una vez familiares que hoy en d\u00eda ya nadie canta. Y cuando mi ensue\u00f1o se atenu\u00f3 hasta un mustio patetismo, el alarido del viento fuera se convirti\u00f3 en un gemido, el furioso latido de la lluvia contra las ventanas se acall\u00f3 y uno a uno los ruidos en la calle se comenzaron a silenciar, hasta que los apresurados pasos del \u00faltimo paseante rezagado murieron en la distancia y ya ning\u00fan sonido se hizo audible. El fuego se estaba extinguiendo. Una sensaci\u00f3n de soledad se ceb\u00f3 en m\u00ed. Me levant\u00e9 y me desvest\u00ed movi\u00e9ndome en puntillas por la habitaci\u00f3n, haciendo todo a hurtadillas, como si estuviera rodeado por enemigos dormidos cuyos descansos fuera fatal suspender. Me acost\u00e9 y me tend\u00ed a escuchar la lluvia y el viento y los distantes sonidos de las persianas, hasta que me adormec\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dorm\u00ed profundamente, pero no s\u00e9 por cu\u00e1nto tiempo. De repente, me despert\u00e9, estremecido. Todo estaba en calma. Todo, a excepci\u00f3n de mi coraz\u00f3n: pod\u00eda escuchar mi propio latido. En ese momento las frazadas y colchas comenzaron a deslizarse lentamente hacia los pies de la cama, \u00a1c\u00f3mo si alguien estuviera hal\u00e1ndolas! No pod\u00eda moverme, no pod\u00eda hablar. Los cobertores se hab\u00edan deslizado hasta que mi pecho qued\u00f3 al descubierto. Entonces, con un gran esfuerzo, los aferr\u00e9 y los sub\u00ed nuevamente hasta mi cabeza. Esper\u00e9, escuch\u00e9, esper\u00e9. Una vez m\u00e1s comenz\u00f3 el firme hal\u00f3n. Al final arrebat\u00e9 los cobertores nuevamente a su lugar, y los as\u00ed con fuerza. Esper\u00e9. Luego sent\u00ed nuevos tirones, y la cosa renov\u00f3 sus fuerzas. El tir\u00f3n se afianz\u00f3 con firme tensi\u00f3n; a cada momento se hac\u00eda m\u00e1s fuerte. Mi fuerza ces\u00f3, y por tercera vez las frazadas se alejaron. Gem\u00ed. \u00a1Y un gemido de respuesta vino desde los pies de la cama! Gruesas gotas de sudor comenzaron a poblar mis sienes. Estaba m\u00e1s muerto que vivo. Escuch\u00e9 unos fuertes pasos en el cuarto \u2014como si fuera el paso de un elefante, eso me pareci\u00f3\u2014 y no era nada humano. Pero era como si se alejara de m\u00ed. Lo escuch\u00e9 aproxim\u00e1ndose a la puerta, traspas\u00e1ndola sin mover cerrojo o cerradura, y deambular por los t\u00e9tricos pasillos, tensando el piso de madera y haciendo crujir las vigas a su paso. Luego de eso, el silencio rein\u00f3 una vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando mi excitaci\u00f3n se calm\u00f3, me dije a m\u00ed mismo: \u201cEsto ha sido un sue\u00f1o, simplemente un horrendo sue\u00f1o.\u201d Y me qued\u00e9 pensando eso hasta que me convenc\u00ed que hab\u00eda sido solo una pesadilla, y entonces me relaj\u00e9 lo suficiente como para re\u00edr un poco y estuve feliz de nuevo. Me levant\u00e9 y encend\u00ed una luz; y cuando revis\u00e9 la puerta, vi que la cerradura y el cerrojo estaban como los hab\u00eda dejado. Otra serena sonrisa fluy\u00f3 desde mi coraz\u00f3n y se onde\u00f3 en mis labios. Tom\u00e9 mi pipa y la encend\u00ed, y cuando estaba ya sentado frente al fuego, \u00a1la pipa se me cay\u00f3 de entre los dedos, la sangre se fue de mis mejillas, y mi pl\u00e1cida respiraci\u00f3n se detuvo y qued\u00e9 sin aliento! Entre las cenizas del fuego, a un costado de mi propias huellas, hab\u00eda otra, tan vasta en comparaci\u00f3n que las m\u00edas parec\u00edan las de un infante. Entonces, hab\u00eda habido un visitante, y las pisadas del elefante quedaban demostradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Apagu\u00e9 la luz y regres\u00e9 a la cama, paral\u00edtico de miedo. Me recost\u00e9 un largo rato, mirando fijamente en la oscuridad, y escuchando. Percib\u00ed un rechinido m\u00e1s arriba, como si alguien estuviera arrastrando un cuerpo pesado por el piso; entonces escuch\u00e9 que lanzaban el cuerpo, y el chasquido de mis ventanas fue la respuesta del golpe. En otras partes del edificio escuch\u00e9 portazos. A intervalos, tambi\u00e9n o\u00ed sigilosos pasos, por aqu\u00ed y por all\u00e1, a trav\u00e9s de los corredores, y subiendo y bajando las escaleras. Algunas veces esos ruidos se acercaban a mi puerta, dubitaban y luego retroced\u00edan. Escuch\u00e9, desde pasillos lejanos, el d\u00e9bil sonido de cadenas, los que se iban acercando paulatinamente a la par que ascend\u00edan las escaleras, marcando cada movimiento con un matraqueo met\u00e1lico. Escuch\u00e9 palabras murmurantes; gritos a medias que parec\u00edan ser violentamente sofocados; y el crujido de prendas invisibles. En ese momento fui consciente de que mi habitaci\u00f3n estaba siendo invadida, y de que no estaba solo. Escuch\u00e9 suspiros y alientos alrededor de mi cama, y misteriosos murmullos. Tres peque\u00f1as esferas de suave fosforescencia aparecieron en el techo, directamente sobre mi cabeza, brillando durante un instante, para luego dejarse caer\u2026 dos de ellas sobre mi cara, y una sobre la almohada. Me salpicaron con algo l\u00edquido y c\u00e1lido. La intuici\u00f3n me dijo que podr\u00eda ser sangre; no necesitaba luz para darme cuenta de ello. Entonces vi rostros p\u00e1lidos, levemente luminosos, y manos blancas, flotando en el aire, como sin cuerpos; flotando en un momento, para luego desaparecer. El murmullo ces\u00f3, lo mismo que las voces y los sonidos, y una solemne calma sigui\u00f3. Esper\u00e9 y escuch\u00e9. Sent\u00ed que ten\u00eda que encender una luz o morir\u00eda. Estaba debilitado por el temor. Lentamente me alc\u00e9 hasta sentarme, \u00a1y mi rostro entr\u00f3 en contacto con una mano viscosa! Todas mis fuerzas me abandonaron de repente, y me ca\u00ed como si fuera un inv\u00e1lido. Entonces escuch\u00e9 el susurro de una tela; pareci\u00f3 como si hubiera pasado la puerta y salido.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando todo se calm\u00f3 una vez m\u00e1s, sal\u00ed de la cama, enfermo y enclenque, y encend\u00ed la luz de gas con una mano tan tr\u00e9mula como si fuera de una persona de cien a\u00f1os. La luz le dio algo de alegr\u00eda a mi esp\u00edritu. Me sent\u00e9 y qued\u00e9 contemplando las grandes huellas en las cenizas. Las mir\u00e9 mientras la llama del gas se pon\u00eda mustia. En ese mismo momento volv\u00ed a escuchar el paso elefantino. Not\u00e9 su aproximaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s cerca, por el vest\u00edbulo, mientras la luz se iba extinguiendo poco a poco. Los ruidos llegaron hasta mi puerta e hicieron una pausa; la luz ya hab\u00eda menguado hasta convertirse en una m\u00f3rbida llama azul, y todas las cosas a mi alrededor ten\u00edan un aspecto espectral. La puerta no se abri\u00f3; sin embargo, sent\u00ed en el rostro una leve bocanada de aire. En ese momento fui consciente que una presencia enorme y gris estaba frente a m\u00ed. Mir\u00e9 con ojos fascinados. Hab\u00eda una luminosidad p\u00e1lida sobre la Cosa; gradualmente sus pliegues oscuros comenzaron a tomar forma; apareci\u00f3 una mano, luego unas piernas, un cuerpo, y al final una gran cara de tristeza surgi\u00f3 del vapor. \u00a1Limpio de su cobertura, desnudo, muscular y bello, el majestuoso Gigante de Cardiff apareci\u00f3 ante m\u00ed!<\/p>\n\n\n\n<p>Todo mi miseria desapareci\u00f3, ya que de ni\u00f1o sab\u00eda que ning\u00fan da\u00f1o podr\u00eda esperar de tan benigno semblante. Mi alegr\u00eda regres\u00f3 una vez m\u00e1s a mi esp\u00edritu, y en simpat\u00eda con esta, la llama de gas resplandeci\u00f3 nuevamente. Nunca un solitario exiliado fue tan feliz en recibir compa\u00f1\u00eda como yo al saludar al amigable gigante. Dije:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNada m\u00e1s que t\u00fa? \u00bfSabes que me he pegado un susto de muerte durante las \u00faltimas dos o tres horas? Estoy m\u00e1s que feliz de verte. Desear\u00eda tener una silla, aqu\u00ed, aqu\u00ed. \u00a1No trates de sentarte en esa cosa!<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ya era tarde. Se hab\u00eda sentado antes que pudiera detenerlo; nunca vi una silla estremecerse as\u00ed en toda mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Detente, detente o arruinar\u00e1s todo.<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo muy tarde. Hubo otro destrozo, y otra silla fue reducida a sus elementos originales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Al infierno! \u00bfEs que no tienes juicio? \u00bfDeseas arruinar todo el mobiliario de este lugar? Aqu\u00ed, aqu\u00ed, tonto petrificado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero fue in\u00fatil, antes que pudiera detenerlo, ya se hab\u00eda sentado en la cama, y esta era ya una melanc\u00f3lica ruina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 clase de conducta es esta? Primero vienes pesadamente aqu\u00ed trayendo una legi\u00f3n de fantasmas vagabundos para intranquilizarme, y luego tengo que pasar por alto tal falta de delicadeza que no ser\u00eda tolerada por ninguna persona de cultura elevada excepto en un teatro respetable, y no contento con la desnudez de tu sexo, me compensas destrozando todo el mobiliario mientras buscas lugar d\u00f3nde sentarte. T\u00fa te da\u00f1as a ti mismo tanto como a m\u00ed. Te has lastimado el final de tu columna vertebral, y has dejado el piso sembrado de astillas de tus destrozos. Deber\u00edas estar avergonzado, ya eres bastante grande como para saber las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 bien, no romper\u00e9 m\u00e1s muebles. Pero \u00bfqu\u00e9 puedo hacer? No he tenido la oportunidad de sentarme desde hace cien a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Y las l\u00e1grimas comenzaron a brotar de sus ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pobre diablo \u2014dije\u2014 no deber\u00eda haber sido tan rudo contigo. Eres un hu\u00e9rfano, sin duda. Pero si\u00e9ntate en el piso, aqu\u00ed, ninguna otra cosa aguantar\u00e1 tu peso.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que se sent\u00f3 en el suelo y encend\u00ed una pipa que me dio, le di una de mis mantas y se la puso sobre los hombros, le puse mi ba\u00f1era invertida en la cabeza, a modo de casco, y lo puse c\u00f3modo. Entonces \u00e9l cruz\u00f3 las piernas mientras yo aviv\u00e9 el fuego y acerqu\u00e9 las prodigiosas formas de sus pies al calor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa con las plantas de tus pies y la parte anterior de tus piernas, que parecen cinceladas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Saba\u00f1ones infernales! Los cog\u00ed estando en la granja Newell. Amo ese lugar como si fuera mi viejo hogar. No hay para m\u00ed nada como la tranquilidad que siento cuando estoy ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablamos durante media hora, y luego not\u00e9 que parec\u00eda cansado, y se lo dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCansado? \u2014dijo\u2014. Bueno, deber\u00eda estarlo. Y ahora te dir\u00e9 todo, ya que me has tratado tan bien. Soy el esp\u00edritu del Hombre Petrificado que yace sobre la calle que va al museo. Soy el fantasma del Gigante de Cardiff. No puedo tener descanso, no puedo tener paz, hasta que alguien d\u00e9 a mi pobre cuerpo una sepultura. \u00bfQu\u00e9 es lo m\u00e1s natural que puedo hacer para que los hombres satisfagan ese deseo? \u00a1Aterrorizarlos, encantar el lugar donde descansan! As\u00ed que embruj\u00e9 el museo noche tras noche. Hasta tuve la ayuda de otros espectros. Pero no hice bien, porque nadie se atrev\u00eda luego a ir al museo a medianoche. Entonces se me ocurri\u00f3 acechar un poco este lugar. Sent\u00ed que si escuchaba gritos, tendr\u00eda \u00e9xito, as\u00ed que reclut\u00e9 a las m\u00e1s eficientes almas que la perdici\u00f3n pudiera proveer. Noche tras noche estuvimos estremeciendo estas enmohecidas rec\u00e1maras, arrastrando cadenas, gru\u00f1endo, murmurando, deambulando, subiendo y bajando escaleras, hasta que, para decir la verdad, me cans\u00e9 de hacerlo. Pero cuando vi una luz en tu cuarto esta noche, recuper\u00e9 mis energ\u00edas nuevamente y sal\u00ed con la frescura original. Pero estoy cansado, enteramente agotado. \u00a1Dame, te imploro, dame alguna esperanza!<\/p>\n\n\n\n<p>Encendido por un estallido de excitaci\u00f3n, exclam\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Esto sobrepasa todo, todo lo ocurrido! \u00bfPor qu\u00e9 t\u00fa, pobre f\u00f3sil antiguo, te tomas tantas preocupaciones por nada? \u00a1Has estado acechando una efigie de yeso de ti mismo, ya que el verdadero Gigante de Cardiff est\u00e1 en Albany! \u00a1Demonios! \u00bfNo sabes en d\u00f3nde est\u00e1n tus propios restos?<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca vi tan elocuente mirada de verg\u00fcenza, de lastimera humillaci\u00f3n. El Hombre Petrificado se levant\u00f3 lentamente y dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Honestamente, \u00bfes eso cierto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tan cierto como que estoy aqu\u00ed sentado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sac\u00f3 la pipa de su boca y la dej\u00f3 en el mantel, luego se irgui\u00f3 dubitativamente (de manera inconsciente, por alg\u00fan viejo h\u00e1bito, llev\u00f3 sus manos hasta donde los bolsillos de sus pantalones deber\u00edan haber estado, y de forma meditativa dej\u00f3 caer su barbilla en su pecho) y finalmente dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bien, nunca antes me hab\u00eda sentido tan absurdo. \u00a1El Hombre Petrificado ha sido vendido a alguien m\u00e1s, y ahora el peor fraude ha terminado vendiendo su propio fantasma! Hijo m\u00edo, si alguna caridad queda en tu coraz\u00f3n por un pobre fantasma sin amigos como yo, por favor: no dejes que esto se sepa. Piensa c\u00f3mo te sentir\u00edas si te hubieras puesto t\u00fa mismo en rid\u00edculo tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuch\u00e9 esto, y el brib\u00f3n se fue retirando lentamente, paso a paso baj\u00f3 las escaleras y sali\u00f3 a la calle desierta; me sent\u00ed triste de que se hubiera ido, pobre tipo, y tambi\u00e9n porque se llev\u00f3 mi manta y mi ba\u00f1era.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el relato de hoy se trabaja muy especialmente la t\u00e9cnica de la historia dentro de la historia_ el gigante de Cardiff_ fundamental para comprender el di\u00e1logo final y desenlace. En la primera parte de la narraci\u00f3n se destacan varias ideas: como los buenos recuerdos exorcizan los malos presagios; la angustia del insomnio; el poder de la sugesti\u00f3n, interpelando a los participantes sobre sus vivencias. Se recurre a la escenificaci\u00f3n de las sensaciones del protagonista, as\u00ed como las apariciones espectrales, representando tambi\u00e9n el di\u00e1logo entre narrador y gigante. Al finalizar la narraci\u00f3n se debate sobre la veracidad de las apariciones, posibles causas de las mismas (enfermedad, paranoia, pesadilla&#8230;) y se profundiza en la triste realidad de la estafa del propio gigante. Alquil\u00e9 una gran habitaci\u00f3n lejos de Broadway, en un edificio grande y viejo cuyos pisos superiores hab\u00edan estado vac\u00edos por a\u00f1os\u2026 hasta que yo llegu\u00e9. El lugar hab\u00eda sido ganado hac\u00eda tiempo por el polvo y las telara\u00f1as, por la soledad y el silencio. La primera noche que sub\u00ed a mis aposentos me pareci\u00f3 estar a tientas entre tumbas e invadiendo la privacidad de los muertos. Por primera vez en mi vida me dio un pavor supersticioso; y como si una invisible tela de ara\u00f1a hubiera rozado mi rostro con su textura, me estremec\u00ed como alguien que se encuentra con un fantasma. Una vez que llegu\u00e9 a mi cuarto me sent\u00ed feliz, y expuls\u00e9 la oscuridad. Un alegre fuego ard\u00eda en la chimenea, y me sent\u00e9 frente al mismo con reconfortante sensaci\u00f3n de alivio. Estuve as\u00ed durante dos horas, pensando en los buenos viejos tiempos; recordando escenas e invocando rostros medio olvidados a trav\u00e9s de las nieblas del pasado; escuchando, en mi fantas\u00eda, voces que tiempo ha fueron silenciadas para siempre, y canciones una vez familiares que hoy en d\u00eda ya nadie canta. Y cuando mi ensue\u00f1o se atenu\u00f3 hasta un mustio patetismo, el alarido del viento fuera se convirti\u00f3 en un gemido, el furioso latido de la lluvia contra las ventanas se acall\u00f3 y uno a uno los ruidos en la calle se comenzaron a silenciar, hasta que los apresurados pasos del \u00faltimo paseante rezagado murieron en la distancia y ya ning\u00fan sonido se hizo audible. El fuego se estaba extinguiendo. Una sensaci\u00f3n de soledad se ceb\u00f3 en m\u00ed. Me levant\u00e9 y me desvest\u00ed movi\u00e9ndome en puntillas por la habitaci\u00f3n, haciendo todo a hurtadillas, como si estuviera rodeado por enemigos dormidos cuyos descansos fuera fatal suspender. Me acost\u00e9 y me tend\u00ed a escuchar la lluvia y el viento y los distantes sonidos de las persianas, hasta que me adormec\u00ed. Me dorm\u00ed profundamente, pero no s\u00e9 por cu\u00e1nto tiempo. De repente, me despert\u00e9, estremecido. Todo estaba en calma. Todo, a excepci\u00f3n de mi coraz\u00f3n: pod\u00eda escuchar mi propio latido. En ese momento las frazadas y colchas comenzaron a deslizarse lentamente hacia los pies de la cama, \u00a1c\u00f3mo si alguien estuviera hal\u00e1ndolas! No pod\u00eda moverme, no pod\u00eda hablar. Los cobertores se hab\u00edan deslizado hasta que mi pecho qued\u00f3 al descubierto. Entonces, con un gran esfuerzo, los aferr\u00e9 y los sub\u00ed nuevamente hasta mi cabeza. Esper\u00e9, escuch\u00e9, esper\u00e9. Una vez m\u00e1s comenz\u00f3 el firme hal\u00f3n. Al final arrebat\u00e9 los cobertores nuevamente a su lugar, y los as\u00ed con fuerza. Esper\u00e9. Luego sent\u00ed nuevos tirones, y la cosa renov\u00f3 sus fuerzas. El tir\u00f3n se afianz\u00f3 con firme tensi\u00f3n; a cada momento se hac\u00eda m\u00e1s fuerte. Mi fuerza ces\u00f3, y por tercera vez las frazadas se alejaron. Gem\u00ed. \u00a1Y un gemido de respuesta vino desde los pies de la cama! Gruesas gotas de sudor comenzaron a poblar mis sienes. Estaba m\u00e1s muerto que vivo. Escuch\u00e9 unos fuertes pasos en el cuarto \u2014como si fuera el paso de un elefante, eso me pareci\u00f3\u2014 y no era nada humano. Pero era como si se alejara de m\u00ed. Lo escuch\u00e9 aproxim\u00e1ndose a la puerta, traspas\u00e1ndola sin mover cerrojo o cerradura, y deambular por los t\u00e9tricos pasillos, tensando el piso de madera y haciendo crujir las vigas a su paso. Luego de eso, el silencio rein\u00f3 una vez m\u00e1s. Cuando mi excitaci\u00f3n se calm\u00f3, me dije a m\u00ed mismo: \u201cEsto ha sido un sue\u00f1o, simplemente un horrendo sue\u00f1o.\u201d Y me qued\u00e9 pensando eso hasta que me convenc\u00ed que hab\u00eda sido solo una pesadilla, y entonces me relaj\u00e9 lo suficiente como para re\u00edr un poco y estuve feliz de nuevo. Me levant\u00e9 y encend\u00ed una luz; y cuando revis\u00e9 la puerta, vi que la cerradura y el cerrojo estaban como los hab\u00eda dejado. Otra serena sonrisa fluy\u00f3 desde mi coraz\u00f3n y se onde\u00f3 en mis labios. Tom\u00e9 mi pipa y la encend\u00ed, y cuando estaba ya sentado frente al fuego, \u00a1la pipa se me cay\u00f3 de entre los dedos, la sangre se fue de mis mejillas, y mi pl\u00e1cida respiraci\u00f3n se detuvo y qued\u00e9 sin aliento! Entre las cenizas del fuego, a un costado de mi propias huellas, hab\u00eda otra, tan vasta en comparaci\u00f3n que las m\u00edas parec\u00edan las de un infante. Entonces, hab\u00eda habido un visitante, y las pisadas del elefante quedaban demostradas. Apagu\u00e9 la luz y regres\u00e9 a la cama, paral\u00edtico de miedo. Me recost\u00e9 un largo rato, mirando fijamente en la oscuridad, y escuchando. Percib\u00ed un rechinido m\u00e1s arriba, como si alguien estuviera arrastrando un cuerpo pesado por el piso; entonces escuch\u00e9 que lanzaban el cuerpo, y el chasquido de mis ventanas fue la respuesta del golpe. En otras partes del edificio escuch\u00e9 portazos. A intervalos, tambi\u00e9n o\u00ed sigilosos pasos, por aqu\u00ed y por all\u00e1, a trav\u00e9s de los corredores, y subiendo y bajando las escaleras. Algunas veces esos ruidos se acercaban a mi puerta, dubitaban y luego retroced\u00edan. Escuch\u00e9, desde pasillos lejanos, el d\u00e9bil sonido de cadenas, los que se iban acercando paulatinamente a la par que ascend\u00edan las escaleras, marcando cada movimiento con un matraqueo met\u00e1lico. Escuch\u00e9 palabras murmurantes; gritos a medias que parec\u00edan ser violentamente sofocados; y el crujido de prendas invisibles. En ese momento fui consciente de que mi habitaci\u00f3n estaba siendo invadida, y de que no estaba solo. 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